Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
En el Aula Magna de la Escuela Nacional de Ciencias Forenses (ENaCiF), la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruíz, lanzó un llamado claro: es momento de reconocer a las personas adultas mayores como portadoras de liderazgo comunitario, memoria histórica y saberes fundamentales para la construcción de paz. “Son testigos y muchas veces sobrevivientes. Incorporarlas en la justicia transicional significa crear dispositivos específicos de testimonio, memoria intergeneracional y acceso a medidas de reparación”, afirmó.
Durante el Sexto Seminario de Violencia, Justicia Transicional y Cultura de Paz, expertas universitarias abordaron desde múltiples disciplinas los desafíos que enfrentan las personas mayores en contextos de violencia, exclusión y desigualdad. El encuentro, titulado Políticas públicas y resiliencia comunitaria: construcción de paz en contextos de envejecimiento, reunió a académicas, investigadoras y funcionarias que coincidieron en que el envejecimiento debe ser un eje estructural en el desarrollo social, y no una etapa invisibilizada.
La Organización Mundial de la Salud advierte que una de cada seis personas mayores de 60 años ha sido víctima de maltrato, lo que evidencia la urgencia de diseñar políticas públicas con enfoque de derechos humanos, perspectiva de género y justicia restaurativa. “Estos procesos requieren de la participación significativa de las mujeres, las personas mayores y la comunidad en general, de lo contrario no habría una paz sostenible”, subrayó Tamara Martínez.
Desde la ENaCiF, Zoraida García Castillo, directora de la institución, destacó que el análisis forense debe ir más allá de lo técnico: “Nuestro objetivo es contribuir, junto con otras áreas del conocimiento, a lograr entornos en paz”. La Escuela, dijo, busca convertirse en un espacio donde se tejan los saberes necesarios para erradicar las violencias en el curso de vida.
La académica Marisa Belausteguigoitia Rius, de la Facultad de Filosofía y Letras, advirtió sobre el uso excesivo del concepto de violencia en estudios sociológicos, jurídicos y antropológicos, lo que ha dificultado la construcción de políticas públicas efectivas. “Pensar a partir de la justicia y las pedagogías restaurativas es entender el daño sufrido y las posibilidades del perdón”, enfatizó.
Por su parte, Leticia Cano Soriano, directora del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), celebró la creación de este espacio articulador de saberes universitarios. “Se trata de dos dimensiones, cada una con su propia agenda de trabajo, que merecen un análisis fundamental para tener una reflexión colectiva hacia alternativas para vivir en concordia”, explicó.
La coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV), Verónica Montes de Oca Zavala, señaló que los contextos de violencia acompañan el curso de vida hasta la vejez, y deben abordarse desde perspectivas jurídicas, sociológicas, antropológicas y psicológicas. En la misma línea, la profesora Alejandra Mercado Salomón, de la ENaCiF, presentó estudios que identifican detonantes de agresión hacia personas mayores, muchos de ellos vinculados a dinámicas familiares. “Las investigaciones sugieren que el agresor suele ser un miembro de la familia, con frecuencia un hijo o hija adultos a quienes la persona maltratada ha brindado ayuda económica o de vivienda”, detalló.
Desde la Escuela Nacional de Trabajo Social, Leticia Aparicio Soriano aportó una mirada desde los pueblos originarios, donde el envejecimiento se vive como una etapa de respeto y autoridad. “Los adultos mayores indígenas son consultados, toman decisiones y transmiten valores de paz, solidaridad y comunalidad”, dijo. Esta visión, añadió, representa una forma de resistencia ante prácticas capitalistas que marginan a las personas mayores.
Finalmente, la investigadora del Instituto Nacional de Geriatría, Martha Liliana Giraldo Rodríguez, reveló que entre dos y cuatro de cada diez personas adultas mayores han enfrentado violencia en el ámbito familiar o por conocidos, especialmente aquellas con dependencias físicas, mentales o económicas. “En la vejez las situaciones cambian. Hombres y mujeres que vivieron en contextos de vulnerabilidad tienen la probabilidad de volverse receptores de violencia a lo largo de la vida”, puntualizó.
Este seminario reafirma el compromiso de la UNAM por articular humanidades, ciencias y artes en un abordaje integral hacia la igualdad sustantiva. En palabras de Tamara Martínez, “En la Universidad de la nación es posible y necesario situar a este grupo como sujetos de derechos, productores y portadores de saber”. Porque construir paz también implica reconocer la dignidad, la experiencia y el liderazgo de quienes han vivido más.

