Foto:Archivo Vatican Media
Este domingo 7 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV canonizó a Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, dos jóvenes que vivieron su fe en medio del mundo, con gestos sencillos, silenciosos y profundamente transformadores. “Son los santos de la calle”, afirmó el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, en diálogo con medios vaticanos.
Ambos, distintos por edad —Frassati falleció a los 24 años, Acutis a los 15—, compartieron una misma pasión: el amor a Cristo y el servicio a los pobres. “Frassati se acercó a los pobres porque antes se había encontrado con Cristo”, explicó Semeraro, quien acaba de publicar el libro Pier Giorgio Frassati, alpinista del espíritu. Su funeral, lleno de marginados y personas olvidadas, reveló una vida de entrega que incluso su familia desconocía. “Su muerte fue una epifanía”, dijo el cardenal.
Carlo Acutis, por su parte, vivió su fe desde la adolescencia, integrando la oración, el estudio y la caridad en su rutina diaria. “La Eucaristía fue su autopista hacia el cielo”, señaló Semeraro. Su funeral también reunió a muchos pobres, y su familia descubrió entonces el alcance de su generosidad. “Acutis fue una sorpresa para sus padres; hizo lo que hizo con los medios de un joven”.
Ambos representan lo que el papa Francisco llamó “la santidad de la puerta de al lado”. Jóvenes comunes, sin “superpoderes”, que hicieron del Evangelio su razón de vida. “El ejercicio de las virtudes cristianas nunca es aislado: siempre está acompañado del ejercicio de muchas otras virtudes”, reflexionó Semeraro, quien prefiere describir la santidad como un poliedro, lleno de facetas, como lo hizo el Papa en Christus vivit.
Frassati, comprometido con la vida política y social, encarnó el modelo de laico del Concilio Vaticano II. “Es mejor ser cristianos en silencio que proclamarlo y no serlo”, decía san Ignacio de Antioquía, una frase que Semeraro asocia con el joven turinés. Acutis, en cambio, mostró que la santidad adolescente es posible, incluso en tiempos críticos. “Estas santidades distintas deberían invitarnos a reflexionar sobre el sentido de las etapas de la vida”, añadió el cardenal, citando a Romano Guardini.
Durante el reciente Jubileo de los Jóvenes, el Papa León XIV propuso a Frassati y Acutis como modelos para las nuevas generaciones. “Hay santos que crecen en viveros, dentro de comunidades religiosas. Pero hay otros, como ellos, que vivieron en medio del mundo”, concluyó Semeraro.
Una santidad vivida en la calle, entre amigos, estudios, deporte y oración. Una santidad que no se impone, sino que inspira. Una santidad que, como decía Carlo, “desvía la mirada desde abajo hacia lo alto”.
