Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
En el marco del 13º Diplomado de Formación en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos “Héctor Fix Zamudio”, realizado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, la jueza presidenta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Nancy Hernández López, ofreció una reflexión profunda sobre el papel de los derechos humanos en la construcción de sociedades democráticas, justas y sostenibles. Ante estudiantes, académicos y especialistas reunidos en el Aula “Guillermo Floris Margadant”, la jurista costarricense subrayó que la democracia atraviesa uno de sus momentos más críticos, y que es urgente reafirmar lo esencial: no hay democracia sin derechos humanos, ni derechos humanos sin democracia.
“Vivimos una época en que la palabra libertad es invocada con frecuencia, pero no siempre con compromiso genuino”, afirmó. En ese sentido, destacó que el respeto a los derechos humanos es hoy más urgente que nunca, y que frente a los desafíos existenciales que aquejan al mundo, “ninguna solución sostenible puede surgir si no es a través de la cooperación y el derecho internacional con el ser humano como razón y centro de actuación”.
Durante su intervención, Hernández López insistió en que los derechos humanos no son un obstáculo, sino una brújula ética, una garantía de estabilidad democrática y una herramienta de transformación. “Defenderlos es hoy un acto de lucidez, de valentía, porque frente a la narrativa de la soberanía absoluta y el debilitamiento del multilateralismo, el derecho sigue siendo una trinchera de resistencia”, expresó.
Acompañada por la investigadora del IIJ, María Elisa Franco Martín del Campo, la también profesora de Derecho Constitucional, Derecho Público y Ciencias Penales en la Universidad de Costa Rica, alertó sobre los riesgos que enfrentan la democracia liberal y la dignidad humana. “Líderes contemporáneos de distintas latitudes y espectros ideológicos se proclaman adalides de la libertad mientras desmantelan los pilares sobre los cuales esta descansa: la institucionalidad democrática y los derechos humanos. A esos yo les llamo los falsos profetas de la libertad”, señaló.
En su exposición, la presidenta de la Corte Interamericana recordó que el desarrollo no puede reducirse a indicadores económicos como el ingreso per cápita o la expansión de mercados. “Los derechos humanos son condiciones estructurales esenciales para el desarrollo y la verdadera libertad. Ningún país puede considerarse libre si encarcela la disidencia, silencia la prensa, criminaliza la protesta, concentra el poder o no respeta la división de poderes”, afirmó.
Para Hernández López, el desarrollo debe entenderse como un proceso ético y humano, que amplíe las libertades reales de las personas: la libertad de vivir con dignidad, de participar en la vida pública, de expresarse libremente y de acceder a bienes jurídicos como la salud, la educación y la justicia. “Sobre todo la justicia”, enfatizó.
Finalmente, advirtió que ningún desarrollo puede ser sostenible ni ninguna inversión segura si el derecho es sustituido por el arbitrio de unos cuantos. “Tampoco puede existir seguridad para nadie si se excluyen a los más vulnerables. De allí que uno de los principios más esenciales de la democracia sea el establecimiento de límites claros al ejercicio del poder”, concluyó.
Con esta intervención, Nancy Hernández López dejó claro que la defensa de los derechos humanos no es solo una tarea jurídica, sino una causa ética que sostiene la democracia, protege la libertad y garantiza un futuro más justo para todas las personas.
