Ciudades para el futuro

Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM

La incorporación de vehículos autónomos en las ciudades requiere más que avances tecnológicos: necesita una transformación física y normativa del entorno urbano. Así lo señalaron Raúl Rojas González, investigador de la Universidad Libre de Berlín, y Vicenc Puig, académico de la Universidad Politécnica de Catalunya, durante el coloquio “Tecnologías Digitales para el mejoramiento urbano”, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM.

Ambos especialistas coincidieron en que, aunque el número de unidades autónomas que circulan actualmente en ciudades de Europa y Estados Unidos es limitado, el futuro de la movilidad apunta hacia su expansión. “El sueño de desplazarse automáticamente sin uso de otros medios ha sido una idea expresada desde inicios del siglo XX. Pero una vez que fue diseñado el primer vehículo de este tipo –al comenzar la presente centuria– han pasado dos décadas para su empleo comercial, por lo que su mayor utilización se acerca”, explicó Rojas González desde California.

El investigador mexicano subrayó que, en ejercicios realizados en Alemania, se ha estimado que el mejor uso para estas unidades sería en viajes públicos, lo que permitiría reducir la circulación de autos privados y mejorar los tiempos de traslado. Sin embargo, advirtió que en países como México, donde la industria automotriz tiene presencia, aún no es viable su implementación inmediata. “Primero es necesario mejorar la infraestructura para que las computadoras no colapsen al tratar de interactuar con semáforos, topes o los sentidos de las calles mal indicados”, señaló.

Rojas González detalló que los problemas de señalización vial representan un obstáculo serio. “En 2015, por ejemplo, en una carretera el señalamiento indicaba bajar la velocidad a 40 kilómetros por hora, pero nunca se reestablecía volver a subirla. Las flechas de dirección tampoco están bien en la mayoría de los casos, y los topes carecen del color adecuado y son difíciles de detectar; todo eso vuelve loca a la computadora”, alertó. En este contexto, consideró urgente desarrollar inteligencia vehicular capaz de reconocer incongruencias y reaccionar ante contingencias, como la presencia de peatones.

Por su parte, Vicenc Puig explicó que la convivencia entre vehículos autónomos y convencionales es uno de los principales retos actuales. “Es difícil que se dé una correcta comunicación entre equipos para reducir posibles colisiones, porque tampoco se sabe qué hará un humano, si va a conducir o frenar. Tal vez sería bueno que circulen por los carriles para bicicletas o tranvías; ese sería un primer paso para incorporarlos”, sugirió.

El especialista español añadió que, en Europa, los vehículos autónomos no pueden circular sin supervisión humana. “Un conductor debe estar atento de lo que lleve a cabo el equipo automático. En el futuro se pretende que el usuario sea solo el pasajero, igual que sucede en un taxi”, explicó. Actualmente, cada país adapta sus regulaciones de conducciónpara incorporar nuevas tecnologías, como sistemas de ayuda para detectar salida de carril, fallas mecánicas o riesgos de colisión, además de regular la velocidad para acostumbrar al conductor a las automatizaciones.

“No será un salto directo. En Europa lo que sucede es que el auto debe respetar ciertas reglas, con miras a que llegue a ser completamente autónomo”, concluyó Puig. El coloquio, moderado por Manuel Hernández Rosales, secretario técnico del PUEC, abrió la conversación sobre cómo preparar las ciudades para una movilidad más inteligente, segura y adaptada a los desafíos del siglo XXI.

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