Adiós a una leyenda

Foto: graficos.gruporeforma.com

Este martes falleció a los 89 años el actor, director y productor Robert Redford, una de las figuras más emblemáticas del cine estadounidense. Su partida marca el cierre de una era en Hollywood, donde brilló por más de seis décadas con una carrera que abarcó más de 50 películas, múltiples reconocimientos y un legado que transformó la industria cinematográfica.

Nacido como Charles Robert Redford Jr. en Santa Mónica, California, el 18 de agosto de 1936, su camino hacia la actuación estuvo marcado por momentos difíciles. Tras perder a su madre a temprana edad y ser expulsado de la universidad, Redford vagó por Europa, donde estudió arte y comenzó a mirar a su país desde otra perspectiva. “Comencé a mirar a mi país desde otro punto de vista”, recordaría años después.

Su debut en cine llegó en 1960 con Tall Story, junto a Jane Fonda, con quien mantendría una amistad y colaboración artística de por vida. El reconocimiento internacional llegó en 1969 con Butch Cassidy and the Sundance Kid, donde compartió pantalla con Paul Newman, dando inicio a una de las duplas más queridas de Hollywood. “Es solo otro rubio de Hollywood”, dijo un ejecutivo que casi lo deja fuera del papel, hasta que Newman intervino para asegurar su participación.

Durante los años 70, Redford protagonizó películas como The Sting, All the President’s Men y El jinete eléctrico, consolidando su estatus como estrella global. En 1981, ganó el Oscar a mejor director por Ordinary People, y ese mismo año fundó el Festival de Cine de Sundance, que se convirtió en una plataforma esencial para el cine independiente en Estados Unidos.

Su compromiso con causas sociales lo llevó a apoyar temas ambientales y los derechos de los pueblos originarios. “La verdad nos fortalece, la justicia nos determina y la honestidad nos sustenta”, dijo en una ocasión, reflejando su postura ética tanto dentro como fuera de la pantalla.

En su faceta como director, impulsó la carrera de Brad Pitt en El río de la vida, y como actor, se mantuvo activo hasta sus últimos años, incluso participando en el universo de Marvel como Alexander Pierce en Capitán América: Soldado de Invierno. Recibió el Oscar honorífico en 2002, el León de Oro de Venecia, la Legión de Honor de Francia y el reconocimiento del Kennedy Center.

Tras retirarse de la vida pública, vivió en su residencia en Utah, donde falleció rodeado de su familia. Las reacciones no se hicieron esperar. “Fue un hombre hermoso en todos los sentidos y creía en un EE.UU. por el que debemos seguir luchando”, escribió Jane Fonda. Por su parte, Meryl Streep expresó: “Ahora un león ha fallecido. Descansa en paz, querido amigo.”

Robert Redford deja un legado de elegancia, compromiso y autenticidad. Su vida fue una película de múltiples actos, todos protagonizados con convicción y humanidad.

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