Setenta años de edición universitaria

Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM

En un mundo saturado de información, donde lo inmediato tiende a eclipsar la reflexión y el conocimiento profundo, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que la labor editorial universitaria es un acto de resistencia. “El libro sigue siendo un hecho de resistencia y la defensa de la edición significa asegurar el acceso abierto, acompañar a quienes leen y resguardar uno de los pilares de la vida universitaria: la construcción colectiva del saber”, expresó al develar la placa conmemorativa por los 70 años de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial (DGPFE).

Acompañado por la coordinadora de Difusión Cultural, Rosa Beltrán Álvarez, y la titular de la DGPFE, Socorro Venegas Pérez, el rector destacó que esta dependencia celebra el acto de transformar el conocimiento en bien público y en comunicación intergeneracional. “Siete décadas de quehacer editorial son también la expresión de nuestra autonomía y de una convicción profunda: el saber cobra sentido cuando se comparte”, señaló.

Ante exdirectores de la DGPFE como Vicente Quirarte, Gerardo Jaramillo Herrera, Javier Martínez Ramírez, Joaquín Díez-Canedo y José Ignacio Echeverría, Lomelí Vanegas recordó que la UNAM no solo enseña, sino que publica para conversar con la sociedad. En la última década, la Universidad ha producido más de 28 mil títulos, lo que equivale a casi ocho nuevas obras cada día. Solo en 2024 se publicaron mil 985 libros, además de 12 mil 200 impresos, 7 mil 500 electrónicos y cerca de 69 mil materiales complementarios como folletos, manuales y catálogos.

“Cada libro, revista y archivo análogo o digital constituyen el testimonio vivo de una comunidad plural que piensa, discute y divulga”, añadió.

En su intervención, Rosa Beltrán Álvarez evocó los orígenes de la Dirección, fundada en 1955 pero con raíces más antiguas, en la imprenta universitaria ubicada en la calle de Bolivia 17, hoy sede del Museo de la Mujer. “Trae en el ADN el olor a tinta… por sus tórculos pasaron obras de gigantes como José Vasconcelos, Vito Alessio Robles y Helia Bravo Hollis”, recordó.

También rindió homenaje a figuras clave como Rubén Bonifaz Nuño, Huberto Batis, Beatriz Ramírez de la Fuente, Clairette Ranc Enríquez, Margarita Ponce Torres, Carlos Montemayor, Hernán Lara Zavala, Joaquín Díez-Canedo y Javier Martínez, entre otros. “Se trata de personas que aman los libros y que sin esa pasión no hubieran sido capaces de imaginar y construir catálogos, de querer inocular a todos con el virus de la lectura que, como sabemos, es incurable”, expresó.

Por su parte, Socorro Venegas Pérez agradeció el trabajo colectivo que ha sostenido el proyecto editorial de la UNAM y reafirmó su vocación de renovarse para nuevas generaciones. En los últimos años, el catálogo se ha adaptado a los intereses literarios de las y los jóvenes, con énfasis en libros ilustrados y nuevas colecciones como Hilo de Aracne.

También destacó la creación de Vindictas, una colección que recupera a escritoras invisibilizadas por el canon literario, incluyendo autoras del interior del país y en lenguas originarias. Además, se rediseñó y relanzó el Material de Lectura, reafirmando el compromiso de la Universidad con la equidad de género y la diversidad cultural.

La ceremonia fue un homenaje a la memoria editorial de la UNAM, pero también una declaración de futuro: seguir publicando, seguir leyendo, seguir resistiendo.

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