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La música mexicana perdió a una de sus voces más emblemáticas con el fallecimiento de Paquita la del Barrio, ocurrido el 17 de febrero a la edad de 77 años. Reconocida por su estilo único y por interpretar canciones que se convirtieron en himnos de la música ranchera, Paquita deja tras de sí una trayectoria marcada por la fuerza de su voz y la autenticidad de sus letras.
Nacida como Francisca Viveros Barradas en Alto Lucero, Veracruz, Paquita inició su carrera en la década de los setenta y rápidamente se ganó el cariño del público por su manera directa de cantar sobre las relaciones humanas, la desigualdad y el desamor. Su nombre artístico, “Paquita la del Barrio”, se convirtió en sinónimo de valentía y de denuncia contra las injusticias cotidianas. “A mí me dicen Paquita la del Barrio porque siempre he cantado lo que la gente siente y no se atreve a decir”, expresó en una entrevista que resumía su filosofía artística.
Con temas como “Rata de dos patas”, “Tres veces te engañé” y “Me saludas a la tuya”, la cantante se consolidó como una figura de la música popular mexicana, llevando sus canciones a escenarios nacionales e internacionales. Su estilo interpretativo, cargado de emoción y de crítica social, la convirtió en referente de generaciones enteras.
A lo largo de su carrera, Paquita grabó más de 30 discos y recibió múltiples reconocimientos por su aportación a la cultura mexicana. Fue distinguida con homenajes en vida y su voz se escuchó en festivales, palenques y conciertos multitudinarios, donde siempre mantuvo una conexión especial con el público. “Yo no canto para agradar, canto para decir lo que pienso”, afirmó en otra ocasión, dejando claro que su música era también una forma de resistencia.
La noticia de su fallecimiento ha generado muestras de cariño y condolencias en todo el país. Artistas, instituciones y seguidores han recordado su legado como una mujer que supo transformar el dolor en canciones y que convirtió la música ranchera en un espacio de expresión para quienes buscaban fuerza y consuelo.
Con su partida, Paquita la del Barrio deja un vacío en la música mexicana, pero también una herencia invaluable que seguirá viva en cada interpretación y en la memoria de quienes la escucharon. Su voz, cargada de verdad y sentimiento, permanecerá como símbolo de identidad y de lucha en la cultura popular.

