Los primeros mil días de vida, clave para la salud futura

Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM

La académica de la Facultad de Química de la UNAM, Elena Zambrano González, destacó que el embarazo y los dos primeros años de vida conforman un periodo crítico conocido como los primeros mil días, etapa que determina el desarrollo y la salud futura de las personas. “La salud de una mujer embarazada o lactando no es solo su responsabilidad, sino de la comunidad que la rodea”, afirmó, al señalar que es indispensable brindar condiciones adecuadas para que madres y bebés vivan este proceso de manera óptima.

La también investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ)explicó que este concepto se enmarca en los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés), que estudia cómo la nutrición y el ambiente influyen en la programación metabólica y en la predisposición a enfermedades. Ejemplificó que un bebé que nace con menos nefronas debido a la desnutrición materna tendrá mayor riesgo de hipertensión en la adultez, aunque una vida saludable puede mitigar esos efectos.

El equipo de Zambrano ha demostrado, mediante modelos animales, el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina, así como los beneficios de mejorar la dieta en madres obesas antes del embarazo. “Si un mes antes de embarazarse se les cambia a dieta sana, mejoran lo suficiente para que sus descendientes no tengan tantos problemas metabólicos”, explicó. También han comprobado que el ejercicio en madres previene efectos adversos en la vida postnatal y que, incluso si no se logra modificar el estilo de vida durante el embarazo, es posible intervenir en la descendencia.

La científica, galardonada con la Medalla David Barker 2025 de la Sociedad Internacional DOHaD, resaltó que el ambiente juega un papel tan importante como la genética en las etapas tempranas del desarrollo. Recordó estudios epidemiológicos históricos, como el del invierno hambriento holandés durante la Segunda Guerra Mundial, que demostraron cómo la desnutrición materna se tradujo en mayor predisposición a obesidad, diabetes e hipertensión en generaciones posteriores. Casos similares se han documentado en el sitio de Leningrado y la hambruna en China de 1959 a 1961.

En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ, Zambrano y su equipo realizan investigaciones sobre desnutrición y obesidad materna, envejecimiento y estudios por la vía paterna, en colaboración con proyectos internacionales. “Nuestros modelos de intervención han sido innovadores y mediante los estudios de envejecimiento hemos podido explorar la trayectoria de vida y mecanismos en diferentes sistemas como el reproductivo, metabolismo, neurodesarrollo, ansiedad, deficiencia de memoria y aprendizaje”, señaló.

Finalmente, celebró que el concepto de los primeros mil días de vida sea ya una prioridad en las acciones de salud pública del gobierno mexicano, a través del Protocolo Nacional de Atención Médica, y confió en que exista mayor coordinación entre áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para generar propuestas que fortalezcan el bienestar de las futuras generaciones.

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