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El gobierno de México aseguró que continuará suministrando petróleo a Cuba tras la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, en medio de una profunda crisis energética en la isla caribeña y la reducción del flujo de crudo desde Venezuela. Según la presidenta Claudia Sheinbaum, estos envíos tienen un carácter histórico y, en gran medida, de ayuda humanitaria, y no se ha aumentado el volumen más allá de los niveles tradicionales.
Sheinbaum explicó en una conferencia que México se ha convertido en un proveedor clave para Cuba ante la caída del suministro venezolano, pero que los envíos siguen los términos de contratos existentes o asistencia humanitaria, sin anuncios de incrementos extraordinarios.
De enero a septiembre de 2025, México exportó un promedio de cerca de 19,200 barriles de petróleo por día a Cuba, cifra que incluye petróleo crudo y productos refinados, y que se mantiene en un patrón similar al registrado históricamente en años recientes.
La dependencia energética cubana se ha agudizado con la interrupción de suministros desde Venezuela, situación que ha ocasionado apagones y presiones sobre la infraestructura eléctrica de la isla. México ha respondido con envíos a través de Petróleos Mexicanos (Pemex) o sus filiales, lo que ha reforzado su papel en la provisión de combustible ante la crisis.
Aunque esta postura reafirma la cooperación bilateral con Cuba, también se produce en un contexto de tensiones con Estados Unidos, que observa de cerca los movimientos petroleros en la región tras las recientes acciones diplomáticas y energéticas.
