Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
Con la misma tecnología con la que se fabrican celulares y equipos electrónicos en miniatura, un grupo de investigación del Laboratorio de Mecanobiología de la Facultad de Ciencias de la UNAM creó el primer “hígado en un chip” en Latinoamérica, un dispositivo que permitirá evaluar fármacos de manera más precisa y accesible. El proyecto está encabezado por el profesor Genaro Vázquez Victorio, quien explicó que se trata de una investigación de frontera con impacto directo en la industria farmacéutica y en la academia. “Lo importante es que hicimos un protocolo accesible para cualquier laboratorio que quiera tener el mismo nivel de funcionalidad”, señaló.
El hígado es considerado el laboratorio químico del cuerpo humano, pues regula niveles de azúcar, hormonas lipídicas, desechos de la sangre y la formación de bilis. Replicar sus funciones en un chip abre la posibilidad de realizar pruebas farmacológicas sin necesidad de recurrir de inmediato a modelos animales. “Podemos decir que es la primera evaluación de la función de un nuevo medicamento”, enfatizó Vázquez Victorio.
El equipo multidisciplinario, integrado por Mitzi Pérez Calixto, Cindy Peto Gutiérrez, Alyssa Shapiro, Lázaro Huerta, Mathieu Hautefeuille, Marina Macías Silva y Daniel Pérez Calixto, trabajó durante tres años para superar retos técnicos. Uno de los principales obstáculos fue lograr que las células se mantuvieran adheridas y vivas dentro del chip. “Cuando los empezamos a intentar hacer aquí, en un día se morían o se despegaban. Luego comenzamos a llevar a cabo los protocolos y los resultados muestran que pueden permanecer cultivadas varias semanas”, explicó el académico.
El dispositivo se fabrica con polidimetilsiloxano (PDMS), un material que permite replicar estructuras diminutas, aplicar estímulos mecánicos y mantener el flujo laminar durante el cultivo celular. Gracias a un protocolo innovador, las células pueden permanecer en condiciones similares a las del órgano humano, lo que convierte al chip en una herramienta confiable para pruebas de largo plazo.
El proyecto fue apoyado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), que otorgó la beca posdoctoral a Mitzi Pérez, y por una beca Fulbright a Alyssa Shapiro. Los resultados fueron publicados en la revista Advanced Healthcare Materials en el artículo titulado “Enhanced PDMS Functionalization for Organ‐on‐a‐Chip Platforms Using Ozone and Sulfo‐SANPAH: A Simple Approach for Biomimetic Long‐Term Cell Cultures”.
El futuro de esta línea de investigación es prometedor. El equipo ya colabora con el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias para desarrollar un “pulmón en un chip” y con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán para un “riñón en un chip”. Además, planean crear un modelo de hígado graso, enfermedad que podría afectar a 50 por ciento de la población mundial en los próximos años. “Queremos implementar el modelo y ha sido nuevamente apoyado por la SECIHTI”, adelantó Vázquez Victorio.
La visión es clara: evitar el rezago tecnológico en México y posicionar a la UNAM en la vanguardia de la investigación biomédica. “Nos enorgullece esta fabricación hecha en la Facultad de Ciencias”, concluyó el investigador, convencido de que este avance abre nuevas posibilidades para la ciencia y la salud en el país.

