Morena muestra sus cartas para la elección intermedia

De cara a las intermedias de 2027, el gobierno decidió, uno: no invertir en proveer bienes y servicios básicos ni en satisfacer las necesidades de la población, para gastar en las elecciones. Y, dos: usar la carta nacionalista, enfrentándose a EU.

Se registra el mayor retraso desde 2008 en gasto público, que incluye construcción y mantenimiento de carreteras, puentes, aeropuertos; la policía, Ejército, bomberos; salud y educación: gastó sólo 3.97 billones, que es 9.5% por debajo de lo que tenía que gastar.

Y, ayer, la presidenta acusó a EU de proteger a narcos mexicanos, y violar los acuerdos de extradición, cuando el FBI se llevó a EU al narco el Mayo Zambada: “¿Quién miente? ¿Quién acuerda con miembros de la delincuencia organizada? Porque nosotros no”, dijo.

La respuesta de EU a la acusación de Sheinbaum llegará rápido. De hecho, el apunte de la presidenta es un reclamo a EU, por no extender el T-MEC, con revisiones anuales que provocarán en México incertidumbre económica y poco interés en invertir.

Sheinbaum subirá más cada día la retórica antiestadounidense, pues la carta nacionalista gusta en la base electoral de Morena que, además, en 2027 recibirá en forma de becas el dinero que el gobierno se está ahorrando, al casi no ejercer gasto público.

Sí: la estrategia electoral morenista está cantada: carta nacionalista vs. EU y cash al votante. Pero no deja de ser una estrategia temeraria, porque estirar la liga contra Trump es un volado; y el dinero no ejercido es de todos los mexicanos, no sólo de los morenistas.

Por ejemplo, durante el primer trimestre, el gobierno dejó de ejercer 417 mil 814 millones de pesos del Presupuesto, y el déficit aumentó 42%. Sus egresos superan sus ingresos: o sea, la 4T no tiene dinero. Y el poco que tiene, lo gastará en las elecciones.

La estrategia es similar a la de las elecciones de 2024, que fue meter lana a la elección, y no al alcantarillado o las medicinas: el elector sólo se acuerda de las alcantarillas si llueve, y no siempre llueve; y de las medicinas, si se enferma, y no siempre está enfermo.

Y el discurso nacionalista anti estadounidense lo usó López Obrador para las intermedias de 2021. Decía que “el Departamento de Estado de EU es un departamentito”; y que “EU no es gobierno mundial, qué se cree, son hipócritas, irresponsables, grillos”.

Pero la retórica antiestadounidense tiene un contexto diferente al de López Obrador con Biden en 2021: hoy Trump afirma que aquí “el narco invierte las ganancias del huachicol en elegir a políticos mexicanos corruptos dispuestos a colaborar con los cárteles”.

Y, reducir el gasto público, es pan para hoy y hambre para mañana.

– Rubén Cortés

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