Celebrada de manera simultánea en México, Estados Unidos y Canadá, la Copa Mundial de Fútbol 2026 de la FIFA ha reunido a millones de personas de distintas nacionalidades alrededor de una misma pasión: el fútbol. Pocas manifestaciones culturales poseen una capacidad tan poderosa para generar identidad, inspirar a nuevas generaciones y transformar el imaginario colectivo. Gracias a ese alcance, el fútbol representa un espacio privilegiado para promover la igualdad entre mujeres y hombres.
De acuerdo con datos de la FIFA, en 2023 había 19,064 mujeres futbolistas profesionales, mientras que la rama masculina registraba 128,694 jugadores profesionales. Esto significa que por cada mujer futbolista profesional había aproximadamente siete futbolistas hombres. Sin embargo, la desigualdad no se limita a quienes están dentro de la cancha, también se refleja en la dirección técnica y el arbitraje. Ese mismo año, la FIFA registró alrededor de 901,000 entrenadores en el mundo, de los cuales el 5% eran mujeres. En el caso del arbitraje la brecha es similar, de los 732,000 árbitros registrados, solo 66,125 eran mujeres, es decir, alrededor del 9%.
Esta brecha no responde a una menor capacidad ni a una falta de interés de las mujeres por el fútbol, más bien refleja las consecuencias de un desarrollo históricamente desigual. Mientras la primera Copa Mundial masculina se celebró en 1930, la primera Copa Mundial femenina de la FIFA tuvo lugar hasta 1991, seis décadas después. Durante buena parte del siglo XX, el fútbol femenino enfrentó una serie de importantes desafíos incluso prohibiciones. En Inglaterra, por ejemplo, en 1921 se vetó el fútbol femenil, medida que se mantuvo vigente hasta 1971. De igual forma, el Mundial Femenino de 1971 celebrado en México, no fue reconocido oficialmente por la FIFA.
Existen razones para ser optimistas. En los últimos años el fútbol femenino ha registrado avances importantes. De acuerdo con la FIFA, entre 2019 y 2023 México incrementó en 2,900% la participación de mujeres y niñas en el fútbol federado, al pasar de 50,000 a 1.5 millones de futbolistas. A ello se suma la reciente presentación de la Estrategia Nacional de Formación, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la Federación Mexicana de Fútbol y los clubes profesionales, con el propósito de fortalecer el desarrollo futbolístico de niñas, niños y jóvenes desde etapas formativas.
En paralelo, es importante resaltar el logro histórico de la árbitra mexicana Katia Itzel García, quien el pasado 25 de junio se convirtió en la primera árbitra central latinoamericana en dirigir un partido de una Copa del Mundo masculina —Países Bajos vs Túnez—. Estos avances demuestran que, cuando existe equidad de género, las mujeres hacemos historia.
María Elena Orantes
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