Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
Con motivo del Día de Europa, celebrado el 9 de mayo, especialistas y representantes diplomáticos de la Unión Europea (UE) y de México coincidieron en la importancia de fortalecer una relación que ha evolucionado durante más de dos décadas y que hoy se consolida como una apuesta por el desarrollo compartido, el multilateralismo y la sostenibilidad.
En la mesa de diálogo “La Unión Europea: Actor global y socio estratégico de México”, organizada por la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la directora de esta entidad académica, Lorena Rodríguez León, recordó que México fue uno de los primeros socios comerciales de la UE en América Latina. Además, señaló que esta comunidad de 27 naciones es uno de los principales inversionistas en el país. “La Unión Europea y México comparten la visión sobre los principios del multilateralismo, el desarrollo sostenible, la democracia y los derechos humanos”, expresó la economista, quien subrayó que esta relación también tiene un profundo componente cultural y representa una apuesta decidida por el crecimiento compartido.
Acompañada por los embajadores en México de la Unión Europea, Rumania, República Checa e Italia, la académica reiteró que los desafíos globales actuales exigen alianzas estables y con visión de futuro, donde el diálogo, la cooperación y el respeto a las normas internacionales sean el eje central.
Por su parte, el embajador de la UE en México, Francisco André, destacó la importancia del bloque como actor global. “Con 27 países y 450 millones de personas, somos un bloque político-económico de consumidores, pero también de estudiantes, profesoras y profesores, así como de universidades”, señaló. En su opinión, en un mundo en constante transformación y fragmentación, “la cooperación internacional hace cada vez más falta”. Recalcó que la UE es un socio confiable y comprometido, que busca compartir prosperidad bajo un enfoque global y sustentado en reglas.
El embajador de Rumania, Marius Gabriel Lazurca, hizo énfasis en la dimensión integral del vínculo con México. “Más que un acuerdo comercial, es un acuerdo global”, afirmó. Explicó que abarca temas que van más allá del comercio, como la diplomacia, la protección ambiental y la transición climática. Para él, la UE no solo es un proyecto político y social, sino también un modelo económico que ha logrado posicionarse como la segunda potencia global, con un producto interno bruto de 16 billones de euros. “Su éxito se basa en el humanismo europeo, donde crecimiento económico, inclusión y sostenibilidad van de la mano”, puntualizó.
Desde la experiencia de países que se integraron recientemente al bloque, como la República Checa, el embajador Tomáš Hart describió cómo naciones como la suya, Polonia y Rumania, se han visto beneficiadas en áreas clave como educación, salud y economía. “Sufrimos en la segunda mitad del siglo XX, pero llegó la inversión, la competencia de ideas; todo esto que el mundo libre considera automático, nosotros tuvimos que aprenderlo”, comentó.
En ese mismo sentido, el embajador de Italia, Alessandro Modiano, reflexionó sobre los orígenes de la Unión Europea, surgida de un continente marcado por las guerras del siglo XX. “Para los jóvenes puede parecer increíble que Europa fue escenario de una guerra devastadora entre países que hoy forman una comunidad integrada”, señaló. Modiano subrayó que de aquella destrucción nació un proyecto común que hoy permite afrontar los desafíos actuales con unidad y visión. “Estamos en un momento de gran tensión internacional que tiene un primer momento en las barreras económicas. Por eso es importante que la UE y México se unan más, porque compartimos los mismos valores, y nadie quiere pagar de nuevo el precio de una guerra mundial”, agregó.
Los diplomáticos coincidieron en que vivimos en un mundo profundamente interconectado, donde ningún país, por poderoso que sea, puede resolver por sí solo problemas como el cambio climático, la transición energética o la defensa de los derechos humanos. Frente a ese panorama, la relación entre México y la Unión Europea se proyecta no solo como estratégica, sino como un modelo de cooperación global con visión a largo plazo.

