Historias en movimiento

Ayer fui a Zaragoza en una furgoneta con mi amigo y socio Carlos Esteve. Fue un viaje relámpago de ocho horas: llegamos, tocamos y volvimos.

¿La radio? Apagada. Solo él, yo, la carretera y nuestra conversación.

Creo que una de las cosas que más valoro en alguien es la capacidad de contar historias. Si tu conversación es interesante, me tienes.

En ese viaje —que planeamos el día anterior— llegamos a conclusiones que puede que marquen nuestro futuro próximo.

La improvisación casi siempre gana: las nocheviejas siempre son aburridas; un martes cualquiera de cañas puede convertirse en ORO.


Tema Ceuta.

Yo también saltaría la valla. Ahora: si me encontrase este desastre al entrar lo mismo me daba la vuelta.

Se pueden sacar muchas conclusiones pero la primera que me viene a la cabeza es lo terroríficas que son las teocracias. Todos los países en los que el poder político se mezcla con el religioso —Irán, Afganistán y Arabia Saudí, por ejemplo— son invivibles.

Marruecos, país que conozco bien, es una teocracia camuflada.

El Vaticano también es una teocracia, pero gracias a dos mil años de guerras y revoluciones por la libertad, del cristianismo ahora casi todo lo que queda es bueno.

El descontrol que estamos viendo estos días no se corresponde con los impuestos que pagamos; no tengamos miedo de quejarnos, es casi una obligación.


Por la noche quedé con Juana (la neoyorquina de oro), Anita (la chica del pelo rosa), Manu (Secretos de Madrid) y Óscar (uno de mis mejores amigos). Siempre que nos juntamos nos duele la cara de reírnos.

Acabé tocando la guitarra en el escenario del Honky Tonk. Todo, improvisado ¿veis a lo que me refiero?


En lo que llevo de verano he estado en Bristol, Pontevedra, Zaragoza, Ibiza, Formentera y Valencia. En algunos de esos sitios, alguien me ha dicho que está harto de los madrileños.

Ojo: moverse por España para conocerla y disfrutarla no solo es sano; también es legal.

Ojo II: me parece un discurso retrógrado y totalitarista.

Ojo III: si queréis ver turismo invasivo, venid un domingo a La Latina y veréis lo que es bueno.

A mi me encanta el movimiento y jamás me quejaré de que vengáis a Madrid.

Estáis todos invitados

                                                                                                                                 - Jaime Rodríguez

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