Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
En el seminario Futuros Climáticos, organizado por el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM, especialistas subrayaron que existe una estrecha relación entre nutrición y justicia social, al advertir que los sistemas alimentarios son vulnerables a los cambios ambientales y que los patrones actuales favorecen alimentos accesibles pero dañinos para la salud.
El investigador Erick de la Barrera Montppellier explicó que “los sistemas alimentarios son de los sectores más vulnerables a los cambios ambientales” y que modificar prácticas de consumo puede revertir tendencias negativas. Recordó que antes los campesinos se guiaban por calendarios tradicionales, pero hoy es necesario adaptarse a nuevas condiciones climáticas.
Por su parte, Fausto Reyes Medina, representante de Slow Food México, señaló que la destrucción de los sistemas alimentarios conlleva pérdida de nutrientes y que el consumo de fast food tiene “valor nutritivo cero y tiende a ser dañino para el cuerpo”. Añadió que se requiere un relevo generacional en el campo para preservar cultivos como milpas o cacaotales, fundamentales para la biodiversidad y las comunidades.
La activista Clarisa Moura, autora del proyecto “Recetario para la memoria”, destacó que salud y alimentación están directamente ligadas a la justicia social. “No se puede hablar de una buena nutrición sin pensar que es un privilegio, al igual que tener tiempo para cocinar”, expresó, al referirse a mujeres que trabajan en maquilas y pierden acceso a ciertos alimentos.
Los especialistas coincidieron en que la alimentación no debe reducirse a calorías, sino entenderse como un proceso social que nutre, reconforta y fortalece la equidad.

