La época en la que los dirigentes empresariales y los embajadores tenían derecho de picaporte en Palacio Nacional quedó atrás, aunque el modelo de un “facilitador” del diálogo entre los hombres de negocios y él gobierno federal —antes, Alfonso Romo y ahora Altagracia Gómez— persiste, con sus peculiaridades descentralizadoras.
Las amenazas trumpistas lograron que pudieran concretarse más de tres décadas de esfuerzos intermitentes entre los representantes de la iniciativa privada y las organizaciones obreras para acordar un Consejo Económico y Social. El empuje del diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar ha sido determinante en la evolución del diálogo entre los representantes de los sectores productivos, que han sido capaces de dirimir diferencias y establecer una hoja de ruta para construir un “modelo horizontal”.
Desde que fungió como presidente de la Comisión de Hacienda, el legislador zacatecano tuvo interlocución con los líderes obreros y los presidentes de las cámaras empresariales. Lo más difícil fue trascender aquella imagen que Ramírez Cuéllar ganó a pulso, en sus años barzonistas.
La conversión del TLCAN al T-MEC y las condiciones impuestas por la pandemia de la Covid-19 también empujaron al cambio de paradigma. Por lo menos en lo que va de la década, empleadores y sindicatos han estado sentados del mismo lado, en mesas directas, en las que no solo negocian condiciones laborales, sino también dialogan sobre temas del desarrollo económico del país.
Entonces surgió una agenda de coincidencias en temas como competitividad, productividad, educación dual y Estado de Derecho, bajo el reconocimiento mutuo de su importancia para la estabilidad del país. Y es que trabajadores y empleadores comparten riesgos y, por lo tanto, una causa común es la defensa institucional.
El 19 de mayo de 2025, 32 sindicatos de trabajadores y organizaciones empresariales firmaron el memorándum que daría paso a un grupo de trabajo intersectorial, a cargo de elaborar una propuesta de estructura, atribuciones, mecanismos de funcionamiento y finalmente la hoja de ruta que permitirá la instalación formal del Consejo Nacional Social, Económico y Ambiental.
No se trata de un nuevo actor político, sino de una ventana única en un país que necesita acuerdos que polarización. El Consea ni sustituye a las instituciones laborales existentes, las complementa con un espacio donde el diálogo deja de ser intermitente o episódico, y se busca que sea más estructural.
La membresía del Consejo Nacional contempla, con voz y voto, a organismos empresariales representativos y sindicatos de trabajadores. Y solo con voz, a organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, colegios de profesionistas y expertos independientes, que serán consultados “en el momento oportuno”. En una primera etapa, la integración estará regulada por estatutos y un compromiso con el marco ético del Consea.
Entre los primeros están: el Consejo Coordinador Empresarial, Concamin, Coparmex, AMIS, CNA, el Consejo Mexicano de Negocios, Canaco CDMX, la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles, Comce, Antad, Caintra Nuevo León, Amafore y CNTE.
Del lado sindical, han sido invitados 32 organizaciones, incluidas centrales obreras que participen el Congreso Obrero y la Unión Nacional de Trabajadores. La única agrupación que no participa es la CATEM, que encabeza el también diputado morenista Pedro Haces.
Las reuniones preparatorias trabajaron dos modelos de gobernanza, ambos sobre la base de un equilibro empresarial-sindical. El Pleno del Consejo será el máximo de decisión y elegirá al secretario ejecutivo, quien tendrá la vocería y coordinará las sesiones.
Adicionalmente funcionarán mesas técnicas para analizar problemáticas y construir consensos en materia laboral, productividades bienestar y desarrollo sostenible. El objetivo final: fortalecer la relación entre el trabajo y la producción. “Nadie domina, todos participan. Las decisiones se construyen de abajo hacia arriba y se toman por consenso de los sectores”.
Esta semana ocurrió la última reunión previa al evento de constitución del Consea. Ahora mismo se prepara un acto de alto nivel, con representantes de todos los sectores participantes para suscribir la declaratoria fundacional, en principio como un acuerdo de colaboración y una agenda común, aunque no se descarta su formalización legal.
Alberto Aguirre | Signos Vitales | El Economista
¿Equilibrios precarios?
24 de septiembre de 2026.
https://www.eleconomista.com.mx/opinion/equilibrios-precarios-20260924-835087.html