Se perdieron esos seis mil millones

El régimen es avorazado: ahora, los diputados de López Obrador aprobaron que su santón dejara sin aclarar el destino de seis mil millones de pesos, que usó durante su presidencia. Es decir, ese dinero ya se perdió.

Sucedió igual con la cancelación del aeropuerto de Texcoco por parte de López Obrador, quien dijo que costaría 100 mil millones, pero costó 331 mil 966 millones. Y sus obras faraónicas costaron 750 mil millones por encima de sus presupuestos originales.

Miles de millones con destinos opacos, además de que 90 mil expedientes de obras y casos políticos están reservados por muchos años, bajo el argumento de que conocer su contenido dañaría la “seguridad nacional”.

Sí, miles de millones con destino incierto, durante el mandato de López Obrador, pero López Obrador lo hizo autorizado por su mayoría de legisladores en el Congreso: ¿No aclaró el destino de seis mil millones?Pues fue autorizado a no aclarar.

Esta semana, a pesar de aceptar irregularidades y destino de recursos sin aclarar, la mayoría de Morena aprobó en la Cámara de Diputados la Cuenta Pública correspondiente al último año de la administración de López Obrador.

Es notorio el poder absoluto que confirieron a López Obrador sus diputados en el nombre de la Constitución, como, por ejemplo, la Ley de Austeridad y la Ley Nacional de Extinción de Dominio: ambas le permitieron manejar a placer miles de millones.

Con la Ley de Austeridad dispuso de una parte del presupuesto del Estado (más de 6 billones millones), al estilo de la partida secreta de antes del 2000, pero sin el nombre de secreta: controló 90 mil millones de pesos, Salinas controlaba cuatro mil millones.

Con la Ley Nacional de Extinción de Dominio dispuso “de forma anticipada” de inmuebles, efectivo y cuentas incautados, sin veredicto judicial, aunque un juez dijera después que el acusado era inocente. Por ley, pudo abrir averiguaciones previas al por mayor.

Y, con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, López Obrador dejó un boquete en los bolsillos de los mexicanos nacidos, y a los que están por nacer, que continuará hasta después de muerta y enterrada la generación de políticos que gobierna hoy.

Porque la cancelación del aeropuerto de Texcoco es una deuda a pagar con los impuestos (de quienes pagan impuestos) hasta que sea cubierta. O sea: la decisión de una sola persona será una espada de Damocles sobre las cabezas de millones, por años.

Y López Obrador nombró a Guadalupe Taddei al frente del INE. Hoy se sabe que Taddei autorizó la triangulación opaca de miles de millones: ya Taddei renunció. Pero el INE dejó de ser confiable, porque Morena designará a quien sustituya a Taddei.

Todo es lana alrededor de Morena.

– Rubén Cortés

Compartir:

Artículos relacionados