Gripe y otras desgracias mayúsculas

He estado enfermo. No sería tan grave si estuviera desempleado. Desafortunadamente, no lo estoy. Salir de la cama es la peor parte. Me despierto con escalofríos y con los labios destrozados. Los mocos aún no logran asfixiarme, aunque creo que comienzan a ganar terreno. Entonces, me arrastro frente a la computadora para cumplir con las tareas de la oficina con el cada vez más famoso home office.

La brillante pantalla me sella las retinas como si fueran filetes de atún. Para colmo es el mundial y no me puedo concentrar en el trabajo. Pongo un partido y me quedo dormido sobre el teclado. Si recibieron un correo mío que dice “hagsjhakdgqdvieg”, ignórenlo. Mis sueños con fiebre hacen que confunda a Lamine Yamal con Jorge Luis Borges. Jorge Luis Yamal. Jugadorazo. Ojalá hubieran visto el golazo que le metió a Cabo verde. ¿O fue un empate?

Mi madre me llama. ¿Cómo estás? Me encantaría decirle que estoy muy enfermo y necesito que venga a cuidarme, pero no lo hago, soy un adulto. Me escucha toser y me cuestiona ¿Seguro que estás bien? Me quiebro. Le digo que no, que me siento mal y tengo fiebre. Ahora tengo VapoRub en la espalda y me estoy tomando un té de jengibre. No he avanzado nada con el trabajo. Me van a dar un puntapié y por fin cumpliré mi sueño de ser desempleado. Yupi.

Intento leer. Acabo de comprar Los valientes no están solos, la nueva novela de Roberto Saviano sobre la vida del juez Falcone cuando estaba enfrentándose a la mafia. No sean aguafiestas. Ya sé que lo acusaron de plagio. Pero no nos confundamos, Roberto Saviano escribe bastante mejor que Sealtiel Alatriste. Me desvié, perdón. No entiendo nada del libro, Falcone dribla por la banda izquierda. Imposible, Italia no clasificó al mundial.

Opto por hacer algo que exija menos atención. Voy a ver una película que haya visto antes. Después de 20 minutos viendo como un absoluto imbécil miles de títulos en Netflix me decanto por Bullet Train. Una película muy graciosa en la que actúa el genial Brad Pitt. Siempre me pone contento. Cuando empieza la película, mi fiebre también. De pronto no entiendo nada. Bad Bunny está con Brad Pitt y Bad Bunny es un narco mexicano que se está vengando de Brad Pitt en un tren bala en Japón. Es mejor intentar dormir.

Los sueños no son mejores. Sueño con Brad Pitt debutando con el juez Falcone por la selección de Cabo Verde. Una goliza que le clavaron a la España liderada por Jorge Luis Yamal y mi madre. Despierto, tomo un Tabcin de día y un poco de té. Camino como puedo hasta la computadora y abro un documento en Google Docs. Mis retinas bien podrían estar en una parrilla sonorense. Toso lo suficiente para despertar al edificio entero. Recuerdo que no pegué ni un resultado en la quiniela. Me pongo triste. Esa es quizás. la mayor de las desgracias aquí narradas.

– Santino Cortés

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