En mi, hay una tristeza muy profunda desde que, en los puestos de periódico, no encuentro el almanaque mundial. Era algo que, todos los eneros, esperaba con ansias. Era hermoso. La tapa, siempre de colores brillantes, con el año anterior inmenso. Como quien blande, orgulloso, una espada. La gente habla poco del almanaque. Es más, es algo de lo que solamente hablo con mi padre.
En caso de que ustedes no lo sepan, el almanaque era una especie de enciclopedia anual de bolsillo. Allí,se encontraban todos los datos que uno pudiera desear sobre un país determinado. Además de su bandera.Banderas coloridas. Mis favoritas, desde que tengo memoria, han sido las de Bután, Mozambique, Eswatini (antes Suazilandia) y Montenegro. Obviamente me refiero, únicamente, a las de los Estados reconocidos internacionalmente. En el almanaque descubrí que existían los Estados de facto.
Mi bandera favorita de esos Estados era la de Osetia del Sur. Es igual a la de Rusia en cuanto al posicionamiento de sus franjas, pero los colores de dichas franjas cambian. La primera (si empezamos esta descripción de arriba hacia abajo) es blanca (qué cosa tan bella el color blanco), la segunda rojo brillante y la tercera amarilla color sol. La primera vez que la vi, quedé maravillado. Descubrí que las banderas podían ser de cualquier color. Que somos dueños de nuestro destino.
El primer almanaque que tuve en mis manos fue el de 2012. Allí descubrí esa bandera, que, por cierto, es la única que tiene esa combinación de colores. Las páginas que hablaban de los Estados de facto me obsesionaron porque tenían banderas de naciones hasta entonces desconocidas por mí. Aprendí todos los Estados de facto que aparecían en el almanaque de memoria. Poco útil hasta que, un día, el profesor de geografía de la secundaria me anunció que no podía exentar el exámen final de su materia por dos décimas.
Negocié. Le dije que me había aprendido todas esas naciones de memoria. Él estuvo de acuerdo con dejarme exentar el exámen final si podía mencionarlas todas. Yo traía en la mochila el almanaque de 2016. Aún las recuerdo: Abjasia, Osetia del Sur, Transnistria, Nagorno-Karabaj, República Turca del Norte de Chipre,Somalilandia, Taiwán, Kosovo, República Árabe Saharaui Democrática, República Popular de Donetsky República Popular de Lugansk. No presenté el exámen de Geografía.
Por cierto, Osetia del Sur es una pequeña región montañosa del Cáucaso, con una superficie de unos 3,900 km² y una población cercana a los 50,000 habitantes. Su población es mayoritariamente osetia y habla osetio,una lengua de origen iranio vinculada históricamente con los antiguos alanos. El último almanaque que se publicó en México fue el del 2017, en enero de 2018.
No es importante dónde está Osetia del Sur. Es importante tener acceso a saberlo. La probabilidad de que,un día, mientras se navega en internet, se encuentre accidentalmente con la página de wikipedia de Osetia del Sur es una en varios millones. En el almanaque era 1/550 por las páginas que solía tener. El mundo sin el almanaque es un mundo con menos acceso al conocimiento, menos ávido de conocimiento. Un mundo que constantemente, se olvida a sí mismo. Uno en el que estoy más triste.
– Santino Cortés