El futuro de la infancia y la juventud en México es incierto: la actual pérdida de aprendizajes provocará una caída del 12% en sus ingresos laborales futuros; y el diseño electoral de la 4T provocó un desplome del 12% en la matrícula escolar.
Al cruzar los diagnósticos del Banco Mundial y la UNICEF con el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo, es notable cómo la política electoral del gobierno empuja, hoy, a la deserción; y, mañana, a la precariedad laboral.
El documento Dos años después: salvando a una generación, revela que cuatro de cada cinco niños mexicanos, no comprende un texto sencillo de longitud moderada, al salir de la primaria. El resultado se acentúa en los estratos más pobres.
Y, en matemáticas, la gran mayoría de los que concluyen la secundaria no puede realizar operaciones aritméticas aplicadas a la vida diaria: calcular la devolución del cambio en un puesto, comparar porcentajes, interpretar gráficas simples.
Peor: un reportaje de María Cabadas en El Universal indica que las becas de la 4T ahuyentan a los estudiantes, porque éstos reciben dinero sin que se les exija la permanencia escolar: el gobierno eliminó la condición de asistencia diaria a la escuela.
A los estudiantes se les hace mejor recibir el dinero y gastarlo que ir a la escuela y hacer exámenes para prepararse con vistas a la vida laboral: es decir, el dinero fácil que reciben del gobierno está hipotecando su futuro.
Por ejemplo, en Bachillerato, la Beca Benito Juárez entrega nueve mil 500 pesos anuales por estudiante; en Primaria la Beca Rita Cetina entrega mil 500 anuales por alumno y, en Secundaria, entrega nueve 500 por cinco bimestres, por familia.
La Beca Rita Cetina, en Secundaria, tiene un componente adicional de tres mil 500 pesos bimestrales al año por cada estudiante extra que curse la secundaria en el mismo hogar. Al final, es dinero regalado para cooptar el voto de los padres.
El panorama es deprimente si todo esto se junta con los recientes resultados en la Prueba PISA, que mide el nivel educacional de los 38 principales países del mundo: México terminó en el lugar 37, su peor resultado en este examen desde 2015.
La prueba arrojó que, tres de cada 10 jóvenes mexicanos, tiene apenas nivel básico de aprendizaje: o sea, les tocará ganarse la vida en un país con la democracia desmontada y más de la mitad de la población viviendo de transferencias del gobierno.
Sí: el gobierno tendría que estar alarmado por los resultados de la Prueba PISA: así como quedaron los alumnos mexicanos, serán pura mano de obra baratísima cuando sean adultos, pues tienen un nivel mínimo en matemáticas y lectura.
El futuro pinta mal.
– Rubén Cortés