Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana para estudiantes y docentes, pero no reemplaza el proceso de aprender ni la capacidad de generar conocimiento propio. Así lo señaló Rodrigo Alonso Cardoso González, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, quien estudia los efectos de las tecnologías digitales en la vida social y la educación de los jóvenes. “La IA no sustituye al aprendizaje, ni debe reemplazar el proceso de comprender conceptos y lecturas, generar ideas propias, realizar ejercicios y asimilar nuevos conocimientos”, expresó.
El doctor en Sociología reconoció que la IA ofrece información inmediata y formas de redacción y organización de pensamientos que han aportado otras personas, pero subrayó que el verdadero conocimiento surge de la reflexión y la creatividad humana. Ante la incertidumbre sobre si su uso está prohibido o permitido en las aulas, Cardoso González insistió en que las instituciones educativas y el profesorado deben abrir espacios de diálogo. “Hay que hacerlo desde la oportunidad y no desde el castigo. Debemos enseñar a partir de la transparencia qué implica un uso responsable y ético”, afirmó.
El investigador citó un estudio realizado en la UNAM por Mario Benavides-Lara y colegas de la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE), que aplicó cuestionarios a más de 4,700 estudiantes y reveló que el 87% en bachillerato, 81% en licenciatura y 88% en posgrado utilizan IA generativa. También se encuestó a más de 2,000 académicos, con porcentajes superiores al 80% en el uso de estas herramientas.
Los principales usos detectados fueron la búsqueda de información y, en menor medida, el apoyo en procesos de enseñanza y aprendizaje. Esto, según Cardoso González, muestra la necesidad de formar a la comunidad universitaria en las capacidades reales y específicas de la IA para prevenir su infrautilización o un empleo incorrecto. “Tenemos que enseñar desde las bases de transparencia y uso responsable, reconocer dónde está el trabajo de los estudiantes y, desde ahí, valorar cómo pueden incorporar herramientas con las que aprendan sobre su proceso”, opinó.
El sociólogo advirtió que algunos alumnos intentan “humanizar” los textos para disfrazar la asistencia de IA, lo que evidencia que se pierde de vista el propósito de la educación. “Si es para obtener buenas calificaciones y salir del paso, ahí es donde tenemos que poner atención”, señaló.
Finalmente, Cardoso González enfatizó que, aunque la IA es poderosa, no puede generar conocimiento nuevo. “Crea mezclas entre lo que existe; construir algo nuevo parte de la reflexión y la creatividad humana”, concluyó.
