Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
La banca de desarrollo mexicana cuenta con la solidez institucional y financiera necesaria para convertirse en el motor de la transformación productiva y el bienestar social del país.
Durante el seminario Repensando la Banca de Desarrollo. Nuevas estrategias de financiamiento en México, la directora de la Facultad de Economía (FE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Lorena Rodríguez León, subrayó la relevancia de estas entidades para respaldar a las empresas y a la fuerza laboral del país hacia el año 2027.
La académica recordó que desde 1926, con la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola, las instituciones financieras no han sido neutrales frente a la estructura económica del país.
“Sus reglas de acceso y prioridades determinan quién puede producir, obtener un crédito y en qué condiciones”, enfatizó la especialista Lorena Rodríguez León al inaugurar el encuentro universitario.
Por su parte, el titular de la Unidad de Banca de Desarrollo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y académico de la UNAM, Carlos Alberto Reyes Martínez, detalló que al cierre del primer semestre de 2026, este sector otorgó 2.2 billones de pesos en crédito directo e impulsado.
El funcionario federal agregó que se brindaron garantías al sector privado por 716 mil millones de pesos,beneficiando a 1.5 millones de personas y unidades productivas en las 32 entidades federativas.
“Se busca asegurar que la política de financiamiento esté alineada con las prioridades del país”, puntualizó Carlos Alberto Reyes Martínez, quien destacó la coordinación existente entre el sector público, privado y social.
Desde el Banco de México (Banxico), el director general de Asuntos del Sistema Financiero, José Luis Negrín Muñoz, afirmó que la banca de fomento está bien capitalizada, con niveles de morosidad manejables y una rentabilidad estable para respaldar los objetivos del Plan México.
El representante de la banca central sugirió aprovechar las herramientas de la Inteligencia Artificial y la información geoespacial para ampliar la red de intermediarios financieros en las regiones que más lo requieren.
En su intervención, el investigador Clemente Ruiz Durán planteó la necesidad de transitar de un sistema que únicamente administra riesgos a uno que construya capacidades productivas, eleve el contenido nacional y fomente la innovación sin poner en peligro la estabilidad macroeconómica.
Finalmente, el coordinador regional de la Agencia Francesa para el Desarrollo, Alejandro Manríquez Rangel, concluyó que el éxito de la banca de desarrollo no debe medirse solo por el volumen de los créditos,sino por su capacidad real para movilizar inversión sostenible y crear nuevos mercados en beneficio de la ciudadanía.


