Foto: https://labdo.org/
Eliminar o encarecer los productos que contienen edulcorantes bajos en calorías o sin calorías (EBCSC) podría tener consecuencias negativas en los esfuerzos por reducir el consumo de azúcares libres, especialmente en países con alta prevalencia de obesidad y diabetes. Así lo advierte un análisis de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), que señala que las *políticas alimentarias no deben formularse bajo la lógica de “todo o nada”. “El papel de los edulcorantes sin azúcar en la salud es un tema candente, con preguntas sin resolver que solo mejores investigaciones podrán responder”, afirman los autores.
Los EBCSC han sido utilizados como alternativas al azúcar en alimentos y bebidas para reducir la ingesta calórica sin renunciar al sabor dulce. Sin embargo, su uso ha sido objeto de debate, especialmente tras recomendaciones internacionales que cuestionan su efectividad en la pérdida de peso. A pesar de ello, estudios recientes publicados en The American Journal of Clinical Nutrition y Nature Scientific Reports demuestran que el paladar puede adaptarse a niveles menores de dulzor, siempre que el cambio sea gradual y sostenido. “Forzar el cambio de un día para otro suele generar rechazo y abandono”, concluyen los investigadores.
El riesgo de eliminar los EBCSC sin ofrecer alternativas viables es que los consumidores regresen al consumo de productos con azúcar añadida, lo que podría revertir los avances logrados en la reducción de calorías. Esta preocupación se acentúa al revisar datos históricos: entre 1990 y 2018, el consumo de bebidas azucaradas en niños y adolescentes aumentó 23 % en 185 países, según un estudio publicado en The British Medical Journal. Además, un análisis en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics reveló que, entre 2002 y 2020, la proporción de azúcar en los alimentos procesados adquiridos por los hogares estadounidenses pasó de 63.9 % a 71.9 %, lo que evidencia una tendencia al alza en el consumo de azúcar.
Los expertos advierten que aumentar el impuesto a productos con EBCSC, como medida para desalentar su consumo, podría generar un efecto rebote. En lugar de reducir la ingesta calórica, se incentivaría el regreso a productos tradicionales con alto contenido de azúcar, lo que afectaría especialmente a personas que han logrado avances en el manejo de su salud metabólica.
En este contexto, el llamado es a no estigmatizar los EBCSC, sino a evaluarlos con base en evidencia científica, reconociendo que su impacto depende del contexto dietético, el perfil del consumidor y la forma en que se integran en los hábitos alimentarios. “La salud pública requiere estrategias integrales, no prohibiciones abruptas”, concluyen los especialistas.
