Educador totonaca pide revalorizar la enseñanza indígena

Foto: Coordinación de Comunicación Social Cámara de Diputados

En el marco de la iniciativa “Las lenguas toman la tribuna”, Ramos sostuvo que la educación comunitaria indígena no se limita a llevar aulas a zonas alejadas, sino que reconoce sistemas de pensamiento complejo ya presentes en las comunidades. “Cuando los educadores, las niñas y los niños pueden nombrar el mundo desde su lengua y tienen respaldo institucional, la escuela deja de ser espacio de despojo y se convierte en sistema educativo de calidad humana”, expresó.

El educador subrayó que la escuela representa un refugio de posibilidades, pero advirtió que la precariedad laboral limita el avance. “La educación no puede avanzar bajo la angustia de quien no llega a fin de mes”, dijo, al señalar que el compromiso comunitario de los maestros indígenas no se refleja en el presupuesto.

Ramos explicó que en la lengua totonaca habitan conocimientos que no figuran en modelos estandarizados: “En totonaco, el monte se vincula con un dueño espiritual, se domina un sofisticado sistema numérico vigesimal con al menos veinte clasificadores de forma. Cuando estos conocimientos son negados, no solo se pierde contenido cultural, se desecha una visión del mundo de respeto hacia quienes habitan el territorio”.

Recordó que durante su formación se prohibía hablar en totonaco en el aula, lo que generó silencios forzados y la imposición del español. “La escuela puede ser territorio de cuidado o de despojo; puede proteger palabras o arrancar una lengua de raíz”, señaló, al explicar que esa experiencia lo llevó a estudiar educación indígena para ofrecer un espacio donde la forma de pensar y sentir no fuera menospreciada.

La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, destacó la trayectoria de Ramos, educador indígena por la Universidad Pedagógica Nacional, con estudios en ingeniería y química en la UNAM. Además, resaltó su vínculo con las tradiciones de Nanacatlán, donde se desempeña como tallador de máscaras de cedro y violista en La danza de los negritos. Su carrera, dijo, refleja un fuerte compromiso social en instituciones como el INPI y la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios, siendo referente en la revitalización de lenguas indígenas y en el acompañamiento educativo.

Con este llamado, Ramos insistió en que no basta garantizar el acceso a la educación, sino también reconocer y dignificar a quienes la imparten en las comunidades indígenas, para que la escuela sea un verdadero espacio de respeto y calidad humana.

Compartir:

Artículos relacionados