Foto: https://www.instagram.com/ozzyosbourne/
El mundo de la música se despidió de uno de sus íconos más influyentes con la muerte de Ozzy Osbourne, conocido como el “Príncipe de las Tinieblas”, ocurrida el 22 de julio de 2025 en Buckinghamshire, Inglaterra, a los 76 años, tras un infarto agudo de miocardio
Osbourne, cuyo nombre real era John Michael Osbourne, fue el vocalista de Black Sabbath, banda pionera del heavy metal que marcó generaciones enteras. Su estilo vocal y su presencia escénica definieron el género y lo convirtieron en una figura irrepetible. “El heavy metal no es solo música, es una forma de vida”, solía decir, reflejando la intensidad con la que vivió cada etapa de su carrera.
Tras su salida de Black Sabbath, Ozzy inició una exitosa carrera como solista, con discos como “Blizzard of Ozz” y “Diary of a Madman”, que se convirtieron en clásicos del rock. Su música, cargada de energía y rebeldía, lo consolidó como uno de los artistas más importantes del siglo XX.
El cantante llevaba años enfrentando problemas de salud, incluyendo el Parkinson, pero aún así ofreció conciertos hasta poco antes de su fallecimiento. Su último show con Black Sabbath se realizó en julio de 2025 en Birmingham, ciudad donde nació el grupo, y fue considerado un homenaje histórico.
La noticia de su muerte fue confirmada por su familia y difundida por medios internacionales como El País, Infobae y ABC Noticias, que destacaron su influencia en la música y su papel como figura cultural.
Con su partida, Ozzy Osbourne deja un vacío inmenso en el rock, pero también un legado que seguirá vivo en cada riff, cada concierto y cada generación que encuentre inspiración en su voz. Su historia es la de un hombre que convirtió la oscuridad en arte y que, con su música, se ganó un lugar eterno en la memoria colectiva.
