Hernán Cortés: lo conocido y lo que se omite

¿Qué se puede decir que la gente no conozca? Mucho.

La verdadera pregunta sería: ¿qué tanto la gente va a aceptar su verdadera historia comparada con la nacionalista?
Si la mente es abierta, mucho o todo; pero si no, sería algo de qué preocuparse. Porque se tiende a perder mucho contexto al no entender las circunstancias de la época en que vivió y el porqué hizo lo que hizo.

Se cree que nació en 1485 en Medellín.
¿Por qué se duda el año? Porque no existen documentos que mencionen con certeza su nacimiento, ya que aún no se practicaba la documentación de registro poblacional en esa época. Fue hijo de Martín Cortés, capitán del ejército e hidalgo, lo cual le permitió estudiar en la Universidad de Salamanca por dos años, hasta que se enlistó en el ejército.

En 1504 llegó a Santo Domingo y en 1511 a Cuba, llevando consigo todo lo que pudo empeñar para conseguir su armadura y espada. Hay que recordar que, en esta época, las armaduras y armas no eran comunes entre soldados, y resultaban caras tanto para comprar como para manufacturar. Por ello, la representación de Cortés con una armadura completa medieval es incorrecta: solo poseía una pechera, un casco y la única espada que pudo adquirir durante su servicio a la corona.

Durante su estadía obtuvo experiencia en batalla y política, pues conoció a Diego de Velázquez y con ello aprendió cómo se manejaban las cuestiones políticas de ultramar, sumado a sus estudios en Salamanca.

Participó en las expediciones de Juan de Grijalva y de Francisco Hernández de Córdoba, que le dieron la experiencia de guerra necesaria para llevar a cabo la conquista de México-Tenochtitlan.
Su astucia fue clave para convencer a tantos hombres fieles a Velázquez de seguirlo, y para evitar el regreso ordenó destruir los navíos en Veracruz.

Es importante recordar que mucho de lo que se dice de Hernán Cortés de manera oficial no refleja al verdadero personaje. Gracias a sus campañas previas, a su capacidad de liderazgo en condiciones adversas y a la aceptación de Malintzin (La Malinche) como traductora e intérprete, pudo comprender las culturas náhuatl y establecer relaciones políticas pacíficas entre la corona de Castilla y los aztecas, entendiendo las diferencias culturales de ambas partes.

No todos compartían ese conocimiento. Pedro de Alvarado, a quien Cortés dejó a cargo mientras resolvía su situación de traición ante el gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, reaccionó con violencia al presenciar un ritual de sacrificio en el Templo Mayor.Las consecuencias de ese hecho se dejaron sentir después, pero esa es otra historia mi querido lector.

Manuel y ya.

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