IA para salvar vidas animales y humanas

Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM

La inteligencia artificial (IA) se perfila como una herramienta clave para prevenir la toxicidad de nuevos productos químicos sin necesidad de experimentar en animales, afirmó Fabiola Leyton Donoso, profesora de ética en la Universidad de Barcelona, durante su participación en el Segundo Congreso Internacional de Estudios Críticos Animales, organizado por la UNAM y el Instituto Latinoamericano de Estudios Críticos Animales.

La también doctora en filosofía y experta en bioética ofreció la conferencia magistral “Vigilar o liberar. Ética, IA y animales no humanos”, en la cual propuso que la experimentación biomédica basada en IA no solo puede reemplazar el uso de ejemplares vivos, sino también impulsar el diseño de medicamentos, vacunas y tratamientos más seguros y éticos.

Leyton Donoso explicó que ya existen alternativas tecnológicas que permiten ensayar fármacos sin dañar a ningún ser vivo. Mencionó los organoides, pequeñas estructuras tridimensionales creadas a partir de células madre que simulan órganos humanos, y los órganos en chip, dispositivos microfabricados que replican funciones orgánicas con precisión. Ambos métodos permiten modelar enfermedades, estudiar toxicidad y probar tratamientos de forma eficaz y compasiva.

Sin embargo, advirtió que para lograr una IA verdaderamente inclusiva es necesario integrar el especismo dentro de los sesgos algorítmicos, es decir, cuestionar la idea de que la especie humana es superior a otras. “Solo así se podrá diseñar tecnología que no reproduzca ni justifique la discriminación y explotación de animales no humanos”, sentenció.

Durante su intervención, también alertó sobre el uso actual de la IA en granjas industriales, donde se utiliza para monitorear temperatura, detectar parásitos o medir productividad de leche y huevo. “Esto genera altos niveles de estrés en los animales y muestra cómo la falta de bioética en el desarrollo tecnológico puede tener consecuencias negativas”, dijo.

Para guiar el desarrollo responsable de esta tecnología, propuso siete principios éticos: acción y supervisión humana; solidez técnica y seguridad; gestión de la privacidad y de los datos; transparencia; diversidad, no discriminación y equidad; bienestar social y ambiental; y rendición de cuentas.

Durante el Congreso, también participaron figuras como Marcela Amaro Rosales, directora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, quien consideró que transformar las relaciones entre humanos y animales es un acto no solo ético, sino también político. “En medio de la crisis climática y ecológica, los estudios críticos animales son un campo urgente, transdisciplinario e imprescindible”, afirmó.

La académica destacó que el Congreso reunió a investigadoras e investigadores jóvenes, así como voces consolidadas de diversas disciplinas como filosofía, sociología, derecho, biología y movimientos sociales, con el objetivo de imaginar mundos más justos más allá del límite de las especies.

En ese mismo sentido, José Luis Dávalos Flores, secretario General de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, expresó: “Hay que dejar de ver a los animales no humanos como objetos de estudio, producción o entretenimiento. Tienen la capacidad de sentir y relacionarse, por lo que deben ser tratados como sujetos”.

María Isabel Vázquez Padilla, secretaria Académica del Instituto de Geografía, informó que el Congreso incluyó más de 100 trabajos sobre temas como la relación animal-filosofía, turismo con animales, pandemias y desastres, entre otros.

Por su parte, Adolfo Andrade Cetto, jefe de la División Académica de Investigación de la Facultad de Ciencias, subrayó que en esa entidad se cuenta con bioterios en los que se respeta el bienestar de los animales de laboratorio. “Tenemos un Comité de Bioética y buscamos políticas de cuidado. Es un tema controversial, pero en algún momento se logrará que no se utilicen para experimentación”, opinó.

Anahí Gabriela González, directora del Instituto Latinoamericano de Estudios Críticos Animales, definió el Congreso como una apuesta “política, afectiva y epistémica”. Dijo que la intención es trazar herramientas y conceptos que permitan “pensar críticamente la máquina especista, imaginar y sostener otros modos de estar en el planeta, más sensibles y justos”.

Finalmente, Leticia Flores Farfán, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras e integrante del Seminario Permanente sobre Estudios Críticos Animales, celebró la colaboración internacional y deseó que este encuentro sea el inicio de redes académicas y políticas duraderas en torno a esta causa.

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