Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM
El rock no solo ha cambiado la historia de la música y la cultura, también está profundamente ligado a la ciencia y la tecnología, asegura Manuel Suárez Lastra, director general de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. En entrevista, explicó cómo este género musical, desde su estructura hasta su impacto en el cerebro humano, está lleno de conexiones científicas.
Uno de los elementos más representativos del rock, la distorsión de la guitarra eléctrica, conocida como overdrive, es un fenómeno físico. “En este efecto interviene la compresión de ondas; sin eso no tendríamos la sonoridad de agrupaciones de heavy metal y otros géneros”, explicó. La transmisión de electrones en las cuerdas, el funcionamiento de las pastillas y la amplificación del sonido, detalló, son procesos que no existirían sin una base científica sólida.
Conductor de programas como “Súbele a la Ciencia” en Radio UNAM y RockLab en TV UNAM, Suárez Lastrasostiene que los vasos comunicantes entre la ciencia y el rock son más comunes de lo que imaginamos. “Cuando escuchamos una canción de rock lo que oímos es letra y música, y tal vez no pensamos en esas conexiones, pero están completamente vinculadas”, afirmó.
La música, añadió, es uno de los pocos procesos que activan ambos lóbulos del cerebro, ya que implica creatividad y matemáticas. “Como músico tienes que estar a tiempo, afinado, con frecuencias, con beats, con una serie de operaciones numéricas que haces rapidísimo al ejecutar un instrumento o cantar”, detalló.
Más allá de lo técnico, el rock genera beneficios neurológicos comprobados. “Activa neurotransmisores como la dopamina (placer) y la serotonina (bienestar), además de reducir el cortisol (estrés). Incluso se ha utilizado en musicoterapia como tratamiento profesional”, subrayó.
El investigador señaló que los grupos de rock han sido pioneros en técnicas de grabación, soportes físicos y medios de transmisión, dejando huella en la evolución de la industria musical. Además, el rock ha tenido un impacto social profundo. “Cambió la historia del mundo. Lo vimos con el movimiento por los derechos civiles en EE.UU. con Bob Dylan, o con expresiones anarquistas del punk. El rock ha forjado subculturas urbanas y transformaciones sociales”, dijo.
También recordó que, aunque ha perdido fuerza comercial, el rock sigue siendo culturalmente influyente. “Tú ves los conteos de las diez canciones más escuchadas cada año desde 1960 hasta el 2000, siempre había una banda de rock. A partir de ese año empieza a descender su presencia frente a otros géneros”, mencionó.
Aun así, confía en su vigencia. “El rock siempre se ha reinventado. No es lo mismo una banda de los 70 que una de los 2000. Lo que falta hoy es una agrupación que conecte con el lenguaje de esta generación como antes lo hacían otras”, concluyó.
Este 13 de julio, Día Mundial del Rock, se conmemoran 40 años del festival Live Aid, organizado en 1985 por Bob Geldof para combatir la hambruna en Etiopía. Participaron leyendas como Queen, Bob Dylan, Elton John, Paul McCartney, The Who, Led Zeppelin y David Bowie. La fecha recuerda que el rock, además de entretener, también ha sido una herramienta de movilización social, cultural y, como ahora se revela, científica.
