Lenguas originarias exigen presupuesto e indicadores reales para no extinguirse

Foto: Coordinación de Comunicación Social Cámara de Diputados

El actuario y músico zapoteco César Miguel Cosme Gabriel urgió desde la tribuna a pasar de los discursos simbólicos a las políticas públicas respaldadas con datos concretos.

El actuario y músico oaxaqueño César Miguel Cosme Gabriel, hablante de zapoteco, solicitó a las y los integrantes de la Cámara de Diputados que la iniciativa “Las lenguas toman la tribuna” trascienda la condición de acto simbólico. Durante su intervención en el Pleno, reclamó que las demandas de los pueblos originarios reciban un tratamiento técnico, serio y dotado de presupuesto suficiente para convertirse en leyes efectivas.

Originario de San Andrés Yaá, en la Sierra Norte de Oaxaca, el especialista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México planteó que la preservación de las lenguas indígenas requiere dejar atrás la nostalgia y utilizar la ciencia de datos. César Miguel Cosme Gabriel señaló que es indispensable contar con indicadores precisos para evaluar cuántas personas indígenas acceden a servicios de salud o justicia en su propia lengua.

El actuario relató que aprendió el zapoteco por iniciativa personal para comunicarse con su abuela, ante el temor inicial de sus padres a que sufriera la discriminación que ellos padecieron. Asimismo, compartió su faceta artística como director de la agrupación musical “Cielo Zapoteca” y promotor de proyectos culturales,argumentando que la tradición solo sobrevive cuando se practica y transmite activamente en la vida cotidiana.

El presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños-Cacho Cué, destacó el perfil profesional de César Miguel Cosme Gabriel, resaltando su capacidad para articular el rigor técnico de la actuaría con la defensa activa de los derechos culturales. El ponente concluyó su participación instando a las autoridades a sustituir las buenas intenciones con evidencia y recursos concretos. “Las lenguas originarias no solo viven de la nostalgia o la poesía; necesitan presupuesto, políticas públicas e indicadores reales. Si no hacemos de nuestras lenguas un instrumento vivo, público y cotidiano, estamos condenando a nuestra memoria zapoteca a la extinción”,enfatizó.
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