Foto: Gobierno del Estado de Yucatán
La escritora, hispanista e investigadora Sara Poot Herrera protagonizó la quinta edición del programa Vidas Literarias, organizado por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), donde compartió con la comunidad lectora de Yucatán los momentos clave que marcaron su camino hacia la literatura. Desde sus primeras lecturas en una escuela de Chacsinkín, hasta su encuentro académico con la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, su testimonio ofreció una mirada íntima y profunda sobre el valor de las letras como memoria, identidad y futuro compartido.
“Las lecturas fueron la vida, la necesidad, el gusto de observar”, recordó Poot Herrera durante el conversatorio moderado por el periodista Joaquín Tamayo. Explicó que esa misma herramienta de observación ha sido fundamental en su labor como docente, donde analiza la literatura de pueblos originarios, autoras mexicanas contemporáneas y hechos recientes que dialogan con la realidad.
Destacó su pasión por el ensayo, género que considera una vía para proponer ideas con fundamento histórico. “A mí me encanta la historia, revisar archivos, encontrar datos. Es cuestión de curiosidad”, afirmó. Su primera tesis, dedicada a Juan José Arreola, la llevó a continuar su formación en la Universidad de California en Santa Bárbara, donde profundizó en el estudio de Sor Juana.
La titular de la Sedeculta, Patricia Martín Briceño, expresó que para el Gobierno de Yucatán es un orgullo reconocer a quienes, como Sara Poot Herrera, llevan con “pasión y excelencia el nombre de nuestra tierra más allá de las fronteras”. Subrayó que la literatura es una forma de identidad y que programas como Vidas Literarias fortalecen el vínculo entre las letras y la comunidad.
El evento también destacó el impulso del Gobierno del Renacimiento Maya al fomento de la lectura y la escritura, con iniciativas como el 2º Encuentro Interestatal Zona Sur “Palabra, Voz y Mediación Lectora”, que reunió a más de 200 mediadoras y mediadores de todo el país, en coordinación con el Fondo de Cultura Económica y el Programa Nacional de Salas de Lectura.
La participación de Sara Poot Herrera dejó una huella luminosa en la vida cultural de Yucatán, reafirmando que las letras siguen siendo un puente entre generaciones, territorios y memorias.


