Ya sin sociedad civil ni órganos autónomos que participen en el rediseño que urge al INE para ser confiable,será la sobrerrepresentación legislativa de Morena la que decidirá si el INE solo cambia de titular y mantiene la actual estructura de corrupción.
Pero hay malas noticias: una favorita de Morena para ser la nueva presidenta del órgano electoral es Mónica Soto, quien le otorgó al partido la sobrerrepresentación legislativa, cuando era magistrada y presidenta del Tribunal Electoral.
Soto validó para Morena una mayoría calificada artificial en el Congreso, derivada de la asignación distorsionada de diputaciones plurinominales: es decir, la sobrerrepresentación, un gandallismo y un fraude a la ley.
La trampa de Soto fomentó la corrupción en el INE: gracias a eso, Morena pudo darle a Guadalupe Taddei facultades para nombrar unilateralmente a los funcionarios y tomar decisiones discrecionales: antes, esas decisiones eran colegiadas.
Taddei se quejó con Morena de que las decisiones tenían que ser tomadas por acuerdos entre todos los consejeros, y entonces Morena le dio potestad absoluta para hacer nombramientos que, como se demostró,se convirtieron en una mafia.
Taddei puso al contralor que ocultó la triangulación de más de dos mil millones de pesos en movimientos irregulares: Víctor Hugo Carvente no informó sobre las investigaciones, depósitos de proveedores y omisiones de ingresos en las declaraciones patrimoniales.
La Auditoría Superior de la Federación detectó que, al amparo de la estructura que le dio la sobrerrepresentación de Morena a Taddei, un total de 57 personas obtuvieron contratos del INE, a la vez que ejercían como funcionarios del órgano electoral.
Taddei armó una pandilla al amparo de Morena: se apoderó además de las direcciones de Capacitación y Educación Cívica, Organización y la estratégica Unidad Técnica de Fiscalización, que audita, revisa e investiga el origen, destino y adjudicación de la lana.
El súperpoder que le dio la sobrerrepresentación, permitió a Taddei dejar de momento en su lugar a Blanca Cruz, señalada por avalar contratos de 129.7 millones a Comercializadora JVLY, empresa bajo señalamientos de la ASF.
Si quien reemplace a Taddei tiene su poder total, entonces gozará de la estructura que convirtió al INE en un órgano de vínculos sucios con proveedores, irregularidades en licitaciones, sin neutralidad y con descrédito institucional.
Los afeites que le quedan a la democracia mexicana, no serán siquiera sus actuales adornos superficiales, si la sobrerrepresentación legislativa de Morena mantiene la actual estructura corrupta del INE, y solo cambia a Taddei por otra ficha del gobierno.
Este es el resultado, nítido y demoledor, de que este régimen haya enlodado al árbitro electoral, retacándolo de personas sin experiencia técnica y subordinadas al poder: no le bastó tomar al INE: también lo corrompió.
Como todo lo que toca Morena.
– Rubén Cortés