Tecnología con perspectiva de género

Foto: Dirección General de Comunicación Social Secretaría de las Mujeres

Ante la creciente preocupación por el ciberacoso y la violencia digital que afecta a 9.4 millones de mexicanas, la Secretaría de las Mujeres, encabezada por Citlalli Hernández Mora, inició junto a ONU Mujeres, colectivas y organizaciones civiles, la construcción del Observatorio Nacional de Violencia Digital. Este esfuerzo busca visibilizar, prevenir y erradicar las agresiones que ocurren en entornos digitales, especialmente contra mujeres jóvenes.

Durante la primera de seis mesas de trabajo, Hernández Mora subrayó la urgencia de frenar estas violencias. “Las violencias que vivimos en la calle, en la familia, en los distintos espacios donde convivimos, no se trasladen al espacio digital”, afirmó. También hizo un llamado a las plataformas tecnológicas para asumir su responsabilidad y establecer sanciones contra quienes difunden o exhiben contenido sin consentimiento.

La subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, Ingrid Gómez Saracibar, invitó a la ciudadanía a conversar sobre este tema en sus círculos cercanos. “Este fenómeno no sólo afecta a las jóvenes, sino a todas las mujeres de distintas edades”, señaló.

Entre las propuestas surgidas en el encuentro destacan la elaboración de manuales institucionales y para víctimas, la identificación de vacíos legales que dificultan el acceso a la justicia, y el diseño de estrategias de prevención, educación y seguridad digital. Las próximas mesas abordarán temas como el marco legal, la intervención en la manósfera y el uso de datos estadísticos para fortalecer políticas públicas.

El evento contó con la participación de figuras clave como Moni Pizani Orsini (ONU Mujeres México), Alanna Armitage (Fondo de Población de las Naciones Unidas), Marion Reimers, Víctor Aznar (AECID), Alejandro Bustos Olivares (Grupo Televisa), y representantes de Cultivando Género, Defensoras Digitales y Luchadoras.

Este primer acercamiento fue calificado como un acierto por las colectivas presentes, al abrir un espacio institucional para construir regulaciones reales que respondan a las experiencias de quienes han enfrentado violencia digital.

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