Foto: https://labdo.org/
El intestino, conocido como el “segundo cerebro”, juega un papel decisivo en el estado de ánimo y la salud emocional. De acuerdo con un artículo del Biocodex Microbiota Institute, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), más del 90 % de la serotonina, neurotransmisor vinculado a la felicidad, el placer y el apetito, se produce en las células intestinales.
La microbiota intestinal, compuesta por millones de bacterias que regulan funciones neuronales, químicas e inmunológicas, varía según la edad y se ve influida por factores como la dieta, el estilo de vida o el consumo de medicamentos. Expertos señalan que este ecosistema también participa en la producción de otros mensajeros químicos como la dopamina y el GABA, que fortalecen la resistencia al estrés. “Si las bacterias intestinales están desequilibradas, se puede causar ansiedad, cambios de humor y fatiga. El intestino no solo influye en cómo digieres los alimentos, también puede afectar directamente cómo te sientes”, advierten especialistas.
La relación entre el intestino y el cerebro se confirma en diversos estudios que muestran cómo el estado emocional influye en la digestión. Cuando una persona está irritada o enojada, su proceso digestivo se altera, lo que puede derivar en trastornos gastrointestinales, metabólicos, neurodegenerativos e incluso neuropsiquiátricos. Investigaciones recientes sugieren que este eje intestino-cerebro podría explicar enfermedades como el Alzhéimer, el Parkinson o la esclerosis múltiple.
Ante este panorama, médicos y nutriólogos recomiendan adoptar hábitos que fortalezcan la microbiota intestinal: consumir más verduras, frutas, fibra y probióticos, realizar actividad física regular, dormir lo suficiente y controlar el estrés. “Una microbiota intestinal saludable contribuye, sin duda, a un mejor estado de ánimo”, concluyen los especialistas.


