Una mancha al INE

El INE fue quizá la única institución no tocada por la corrupción, hasta que en 2023 llegó a presidirlo Guadalupe Taddei y metió a su familia a cobrar en el gobierno, y ella tuvo que renunciar ayer por oscuros manejos de contratos públicos.

Tampoco el INE permitió nunca ser tocado por el gobierno hasta que, en 2023, llegó a presidirlo Taddei y lo primero que hizo fue visitar al entonces presidente López Obrador, y llevarle a todos los consejeros a un besamanos en Palacio.

Y, hace dos semanas, la actual titular de la Secretaría de Gobernación encabezó una reunión del INE: algo inédito desde 1996 cuando, el entonces IFE, se convirtió en Órgano Constitucional Autónomo.

Fue la reciente visita de la jefa de la Segob, el momento cumbre del poder de Taddei en el INE, absolutamente santificada por el régimen. Pero, en dos semanas, cambiaron las tornas: en dos semanas el mismo régimen decidió echarla.

¿Por qué el régimen descubrió, de pronto, los enjuagues de Taddei, en boca de todos desde 2023? Porque su salida es parte esencial de los reacomodos de los grupos de presión dentro de Morena, en especial el grupo de la presidenta.

Ya con el control total del INE y los tribunales electorales, el régimen no necesitaba desechar a Taddei. Pero Sheinbaum no quería que la elección de 2027 fuera sancionada por alguien impuesto por López Obrador, como era Taddei.

La presidenta hizo lo natural en alguien de su posición: tener el control en sus manos, porque la elección de 2027 marcará el inició de su pérdida de fuerza presidencial, porque arranca su sucesión, algo que también ella querrá controlar.

De ahí que quien más papeletas tiene para sustituir a Taddei es Arturo Manuel Chávez López, que fue asesor de Sheinbaum y mantiene una estrecha cercanía histórica, política e ideológica con la presidenta.

Y Chávez López viene de donde se hace el pan electoral: antes de ser nombrado consejero electoral, fue director general de Talleres Gráficos de México, el poderoso organismo encargado de imprimir las boletas electorales.

Además, Chávez Pérez reconoce su abierta afinidad e identidad con Morena, y el proyecto político de Sheinbaum. “El consejero del INE que diga que no pertenece a un proyecto político miente”, dice con total franqueza.

Pero Taddei era insostenible tras la ofensiva mediática que reflotó de manera inesperada lo que siempre se supo, pero que ahora llegó vía el propio poder: presunta corrupción, conflictos de interés y uso indebido de recursos públicos.

Como sea, hay que insistir que, en los países donde el populismo castrochavista perdió elecciones, fue donde no pudo capturar al órgano electoral: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Honduras, Perú y Bolivia.

Hay que recordarlo con este nuevo INE.

– Rubén Cortés

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