Iniciación Universitaria: 90 años sembrando vocaciones y formando generaciones libres

Foto: Dirección General de Comunicación Social UNAM

La Iniciación Universitaria cumplió 90 años de ser un espacio único en el país donde la educación media se vive como una experiencia formativa integral, que articula la secundaria y el bachillerato en un solo entorno académico. Desde sus inicios, este modelo ha sido un semillero de vocaciones, libertades y talentos que han dejado huella en la ciencia, el arte, el pensamiento y el servicio público.

Durante la ceremonia conmemorativa, realizada en el plantel No.2 de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) “Erasmo Castellanos Quinto”, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, destacó que este sistema educativo ha permitido a miles de estudiantes llevar en el corazón, desde su niñez, los principios universitarios. “La autonomía, el rigor académico, la pluralidad, la solidaridad, la inclusión, la reflexión, el quehacer colegiado y el pensamiento crítico son elementos primordiales de todas nuestras prácticas e identidad”, afirmó.

Lomelí Vanegas subrayó que este programa surgió en medio de las dificultades socioeconómicas de las primeras décadas posrevolucionarias, como una respuesta visionaria ante los retos del país. “En casi un siglo, esta propuesta formativa ha sido un semillero de sueños y libertades, cantera de talento y un campo fértil donde se estimulan la creatividad y las vocaciones”, expresó. Acompañado por María Dolores Valle Martínez, directora general de la ENP, y María del Carmen Crispín Martínez, directora del plantel anfitrión, el rector remarcó que se trata de un plan de estudios exigente que prepara a las y los estudiantes para los desafíos del mundo contemporáneo.

La directora María Dolores Valle Martínez celebró la vigencia del modelo, que desde los 11 o 12 años brinda una formación sólida que articula tradición e innovación. “Fue un acto profundamente social, un proyecto que abrió las puertas de la Universidad hacia otros sectores de la población, contribuyendo a la democratización del conocimiento”, dijo. En su mensaje, resaltó que este sistema no solo ofrece contenidos curriculares, sino también valores de libertad, responsabilidad social y compromiso con el país.

Por su parte, María del Carmen Crispín Martínez hizo un llamado emotivo a las nuevas generaciones. “Invito a los cachorritos y cachorritas de sangre azul y piel dorada a continuar este legado de los 90 años con esfuerzo y dedicación”, expresó ante una comunidad entusiasta que celebró con orgullo su pertenencia a este proyecto educativo.

El profesor Pablo Sánchez Huerta, egresado y ahora docente del plantel, compartió su experiencia personal. “Hace 25 años esta escuela me robó el corazón como alumno y hace 10 años me recibió como docente. La educación es la mejor inversión”, afirmó. También pidió a las y los estudiantes seguir luchando por una Universidad que forme pensadores libres, capaces de transformar su entorno.

La alumna Constanza Burstin Jiménez cerró la jornada con una declaración que refleja el espíritu de la comunidad. “Aquí he aprendido compañerismo, trabajo en equipo, empatía y libertad de pensamiento. Por siempre cachorra, puma feroz”, arengó con emoción.

Como parte del festejo, el rector y la directora general de la ENP develaron una placa conmemorativa que celebra nueve décadas de una propuesta educativa que sigue siendo punto de partida hacia la excelencia, la superación y el compromiso con México. La Iniciación Universitaria continúa siendo un espacio donde la juventud se forma con libertad, rigor y esperanza.

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