Foto: Gobierno del Estado de Yucatán
En Tahmek, Yucatán, la historia de Paloma Sarita Guadalupe May Can es hoy símbolo de esperanza. Madre trabajadora de 44 años, Paloma enfrentó un diagnóstico devastador: esclerosis sistémica y fibrosis pulmonar, enfermedades que la obligaron a dejar su empleo en la maquila y depender de oxígeno para sobrevivir. Vivía junto a sus padres, ambos mayores de 80 años, en una casita improvisada de láminas y lonas, húmeda e insalubre, donde cada noche era una lucha contra el frío, la enfermedad y la incertidumbre.
La respuesta llegó cuando Paloma acudió a la Beneficencia Pública del Estado. El Gobernador Joaquín Díaz Menaconoció su caso y decidió actuar. “La apoyamos primero con un concentrador de oxígeno gracias a la empresa Oxivime, que además le garantiza recargas gratuitas y medicamentos especiales para que pueda mantener su tratamiento día a día”, recordó el mandatario.
Pero el apoyo no se detuvo ahí. Al conocer las condiciones de vivienda, Díaz Mena convocó a empresas yucatecas solidarias —Predecon, Azimat, Los Destrampados, Materiales Periférico y Covering— para construir una casa digna, firme y segura. “Hoy, Paloma y su familia por fin cuentan con un hogar digno, seguro y adecuado. Esto es lo que logramos cuando gobierno, sociedad y empresas unimos fuerzas: cambiar vidas, abrir oportunidades y sembrar esperanza”, expresó durante la entrega.
La historia de Paloma refleja el compromiso del Gobernador de combatir desigualdades y generar bienestar en cada rincón de Yucatán. “Cada caso como este nos recuerda que nuestro trabajo es estar cerca de quienes más lo necesitan y demostrar que en Yucatán nadie se queda atrás”, subrayó Díaz Mena.
Este gesto solidario, respaldado por la comunidad empresarial y la voluntad política, muestra cómo las grandes ideas pueden convertirse en acciones concretas que transforman vidas.


