En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el Senado de la República realizó una jornada de reflexión y compromiso institucional para visibilizar una problemática que afecta a miles de familias en México y el mundo. La presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, recordó que esta conmemoración fue establecida el 10 de septiembre de 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, con el propósito de destacar la gravedad del fenómeno y promover acciones concretas para evitarlo. “Es una fecha que nos convoca a actuar, a escuchar y a construir entornos más humanos”, expresó.
El presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, subrayó que “no hay salud sin salud mental”, y que conmemorar esta fecha obliga a reconocer una realidad dolorosa: 700 mil personas se quitan la vida cada año en el mundo, una cada 40 segundos. En México, el suicidio es ya la tercera causa de muerte, con más de ocho mil casos registrados en 2022, afectando principalmente a adolescentes y adultos jóvenes. Cruz Castellanos explicó que se trata de un fenómeno complejo y multifactorial, influido por depresión, ansiedad, consumo de sustancias, violencia intrafamiliar, acoso escolar, discriminación y falta de redes de apoyo.
La senadora Anabell Ávalos Zempoalteca, del PRI, hizo un llamado a los diputados federales para que en el próximo presupuesto se incluya un rubro específico para salud mental, al considerar que “todos tenemos una responsabilidad en este tema”. Por su parte, Lizeth Sánchez García, del PT, enfatizó que la salud mental debe dejar de ser un tema relegado y convertirse en un derecho garantizado para todas y todos. “Ninguna cifra debe normalizarse y mucho menos, ninguna vida”, afirmó, al citar datos del INEGI, que registró 2,856 suicidios en personas de 10 años y más durante 2024.
La sesión concluyó con un mensaje claro: la prevención del suicidio requiere acciones sostenidas, presupuestos adecuados, políticas públicas sensibles y una cultura de escucha y acompañamiento.
