Foto: Gobierno del Estado de Puebla
En el corazón de Atlixco, el “Valle de Catrinas” se ha convertido en una celebración que honra la memoria, enaltece la vida cotidiana y transforma el paisaje cultural de Puebla. En su quinta edición, esta muestra monumental de arte popular reafirma el compromiso del gobierno estatal encabezado por Alejandro Armenta con el fortalecimiento de las tradiciones, el impulso al turismo comunitario y la construcción de identidad desde lo local. “Cada catrina es una historia viva, una expresión de lo que somos como pueblo”, ha expresado el mandatario en diversas ocasiones.
Con 24 piezas monumentales, de las cuales 14 están instaladas en puntos emblemáticos del municipio, el Valle de Catrinas se despliega como un recorrido visual que conecta a visitantes con los oficios, saberes y personajes que dan vida a la cultura popular. Desde la Catrina Obrera, que rinde homenaje al legado femenino en la industria textil, hasta el Catrín Panadero, tributo al pan artesanal cocido con leña, cada figura representa una narrativa colectiva que se construye con cartonería, pintura y escultura, elaboradas por artistas locales y jóvenes creadores.
Este proyecto, impulsado en coordinación con el ayuntamiento de Atlixco, ha trascendido fronteras. Su presencia en espacios internacionales como Times Square, Harvard y Roma posiciona a Puebla como referente cultural global, mientras que su impacto directo beneficia a comerciantes, panaderos, artesanos y productores de flores, como los viveristas de Cabrera, quienes encuentran en esta celebración una oportunidad de crecimiento económico y reconocimiento social.
La presidenta municipal Ariadna Ayala recordó que el Valle de Catrinas nació en 2021 con un espíritu ciudadano, y hoy se consolida como una muestra de participación comunitaria y respuesta al llamado del gobierno federal de preservar las raíces con visión humanista. “Este proyecto fortalece la economía local y nos conecta con nuestras tradiciones desde el presente”, señaló.
Para muchos, como el panadero Antonio Romero, esta tradición es también una forma de resistencia cultural. “Es bueno que se apoye esta fiesta para que los nuevos panaderos aprendan lo tradicional. Cocer con leña es lo que da el verdadero sabor del pan de muerto”, compartió, al destacar que el Valle de Catrinas no solo honra la muerte, sino que celebra la vida y la dignidad de los oficios que sostienen a las comunidades.
Durante toda la temporada de muertos, las catrinas permanecerán en exhibición en espacios como el Zócalo, el Parque de los Arcos, el Cerro de San Miguel y los campos de cempasúchil, convirtiendo a Atlixco en un destino imperdible. Este esfuerzo del gobierno estatal, en sinergia con la comunidad, demuestra que preservar nuestras tradiciones es construir futuro, y que el arte, la memoria y la participación ciudadana pueden transformar el territorio en un espacio de encuentro, orgullo y esperanza.

