La espalda de Madrid

Es jueves.

Me gusta verle la espalda a Madrid.

Las cosas menos obvias, que casi siempre son las mejores.

Saber que si vas a una velocidad constante de 55 km/h puedes hacerte Velázquez en coche sin parar ni una sola vez.

Ser consciente de que la calle con las tiendas más exclusivas de la ciudad no es Serrano, sino Ortega y Gasset. Y saber localizar con un golpe de vista las cundas que salen hacia los poblados venenosos desde Vallecas.

O que la escultura al diablo más potente de la ciudad es Accidente Aéreo –justo encima del Amante–, y no la del Ángel Caído del Retiro.

Tienes que llevar muchos años aquí para verlas y haber dado miles de paseos con los ojos bien abiertos.

Saber que los portales más bonitos de Madrid no están en Salamanca, sino en Pintor Rosales.

O tener localizada la escalinata de la Plaza de Mostenses, que es nuestra escalera de la escena de Joker.

Que ahora la pomada está en Salesas, que jamás podrás vivir en la calle Alfonso XII y que la vivienda más bonita de toda la ciudad está en las alturas y se llama La Casa de los Portugueses.

Comprender que las esculturas de las cornisas de los edificios más altos de la Gran Vía son mucho más interesantes que lo que hay más abajo, en la ciudad salvaje.

Que si pasas por debajo del Jazz Club a la hora de comer, por fin, podrás ver sus ventanas abiertas y sus cortinas de terciopelo corridas.

Que la cúpula más espectacular de la ciudad es la de una iglesia de Malasaña que no parece –ni por asomo– una iglesia.

Y que muchas veces, en metro, vas a llegar más puntual. Y andando, mejor persona.

Que lo mejor del Rastro no pasa en el Rastro.

Que, cuanto más te alejes de la Plaza Mayor, más rica va a estar la paella y que la mejor tortilla de patatas de la ciudad es la que te gusta a ti. No te dejes convencer en esto, por favor.

Aprender a no encariñarte con ningún restaurante porque es muy probable que mañana sea otra cosa.

Que nunca, bajo ningún concepto, debes ir en coche por José Abascal.

Y que esa noche inolvidable que cambiará tu vida para siempre jamás empieza con un plan; empieza creyendo que no va a pasar nada.

Y eso es lo increíble de esta ciudad: que siempre pasa.

                                                                                                                                 - Jaime Rodríguez

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