La 4T trajo suerte a Hugo Eric Flores, mentor de Cuauhtémoc Blanco: mientras el INE no quiso en 2020 registrar a México Libre, el partido de Felipe Calderón; a él le ha dado dos. Incluso, el actual se llama CSP: las siglas del nombre de la presidenta de la República.
El nuevo es Construyendo Sociedades de Paz. En 2014 tuvo Partido Encuentro Social, que llegó al poder en 2018, coaligado con Morena de López Obrador, pero aun así perdió el registro. Después tuvo Partido Encuentro Solidario, que quedó sin registro en 2021.
Los dos PES de Flores salieron de su mismo grupo confesional evangelista, que es aliado de la Iglesia La Luz del Mundo y del líder supremo de ésta, el hoy preso en Estados Unidos, por abuso sexual de menores, Naasón Joaquín García.
El CSP es lo mismo: anuncia que nació para “enfrentar la codicia”, pero Flores se la pasaba con López Obrador en Palacio Nacional, adonde llegaba en un BMW de un millón de pesos, que tardaba 7.5 segundos alcanzar de 100 kilómetros por hora.
Como mentor de Cuauhtémoc Blanco, Flores condujo al ex futbolista a la gubernatura de Morelos y, en pago, López Orador lo nombró Súperdelegado, donde manejó 29 mil 628 millones de pesos y su caudal inmobiliario creció cinco veces.
Después, salvó a Cuauhtémoc Blanco de ser juzgado por abuso sexual a su hermana y desvíos millonarios como gobernador, porque Flores era el presidente de la Sección Instructora de la Cámara de Diputados, que paró el proceso contra el ex goleador.
Pero a Morena, Flores le parece un tipazo: López Obrador le encargó redactar la Constitución Moral, para “enfrentar la avaricia y el odio y vivir en la justa medianía”. Aunque Flores resultó pésimo moralizador, y no le gustó nada de aquello de la justa medianía.
Con la venia de Cuauhtémoc Blanco y al amparo del presidente, se volvió multimillonario. Su primer PES nunca pagó impuestos, según la solicitud de información al INE número 2236000025017.
“Estoy del lado correcto de la historia”, decía Flores en sus spots. Sí, en el lado de López Obrador.
En una Mañanera, López Obrador dijo que “hay otro tipo de crímenes que se vinculan con intereses económicos, con la ambición al dinero: porque el dinero es el papá y la mamá del diablo, la ambición desmedida al dinero”.
Flores escuchó a su jefe y, enseguida, se fue al aeropuerto, donde fue captado con sus familiares, instalado en butacas de primera clase, en un vuelo de American Airlines, a Texas: el moralizador de López Obrador pagó 83 mil 804 pesos por asiento.
Y ahora dio a su nuevo partido las siglas del nombre de la presidenta.
Es un vivo.
– Rubén Cortés