El canciller mexicano avisó en la ONU que México mantendrá el regalo de comida a Cuba. Pero la dictadura castrista anunció ayer su gran solución a la hambruna: dará a sus gobernados cinco libras de arroz, una de frijoles y una de azúcar al mes.
Ya es un sueño la cartilla de racionamiento que, en el cenit del comunismo, obligaba a los cubanos a vivir al mes con dos kilos de arroz, medio de chícharos, medio de frijoles, uno de sal, dos de azúcar y un cuarto de aceite.
Y cinco huevos más cinco onzas de café; un bolillo diario, un muslo de pollo cada dos o tres meses; una barra de jabón por persona y un tubo de dentífrico por familia cada tres meses. Ahora son cinco libras de arroz, una de frijoles y una de azúcar.
Aunque Manuel Marrero, primer ministro, dijo que la dádiva será sólo a un millón de pobres, como concluyó un estudio científico encargado por la cúpula castrista “a expertos y académicos”. Ah y que será sólo “hasta enero”.
¿Entonces dónde mete la dictadura cubana lo que le regala la presidenta de México? México envió cuatro mil toneladas de alimentos de febrero a septiembre en los buques Papaloapan, Isla Holbox, ARM Huasteco y Asian Katra.
Más lo que le regalan China (90 mil toneladas de arroz), Corea del Sur (envíos significativos de arroz), la ONU (106 toneladas de carne en conserva), y Cáritas Cuba y Organizaciones No Gubernamentales (miles de kits de alimentos).
Además, de enero a julio Cuba le compró a EU 254.18 millones de dólares en pollo congelado, huevos, carne de cerdo, harina de trigo y leche en polvo. Y le compró a España y la Unión Europea, carne, lácteos y aceite.
Y las empresas de cubanos de Miami, como Cubamax, operan como supermercados en línea y de despachos por vía marítima y aérea: frijoles, carne enlatada, leche en polvo y café, que llegan directamente a las cocinas de sus familias en Cuba.
La verdad es que el sistema político cubano es inviable y jamás tendrá éxito, aunque el planeta entero lo abastezca: nadie va a invertir en Cuba bajo el actual modelo de gobernanza, en el que el gobierno es dueño de vidas y haciendas como en el medioevo.
Si Cuba vuelve a ser exitosa será llegará inexorablemente por sus emigrados, que tienen diseñados una bolsa de valores, inversión, infraestructura, leyes de transición para un gobierno provisional de dos años y marcos constitucionales.
El problema del optimismo de los cubanos del exilio es que choca con la desconexión con los cubanos de la isla, que viven en el medioevo, tras 67 años de esclavitud.
Ahí está el detalle.
– Rubén Cortés