Foto: Coordinación de Comunicación Social Cámara de Diputados
Desde la tribuna, Randhy Jarev Díaz Miniaga pidió implementar más programas de enseñanza de lenguas originarias en las escuelas, apoyar a los hablantes, crear espacios donde estas lenguas sean valoradas y difundirlas mediante proyectos culturales y educativos. “La preservación del zapoteco istmeño, además de todas las lenguas originarias de nuestro país, no es sólo responsabilidad de quienes las hablan, sino de todos nosotros como sociedad. Es un compromiso colectivo”, expresó.
El joven estudiante de ingeniería naval en el Instituto Tecnológico de Boca del Río, Veracruz, subrayó que cada palabra en zapoteco es una historia, cada expresión es una herencia y cada hablante es un guardián de la cultura. “Su conservación depende del uso constante, del compromiso y del interés de las nuevas generaciones. Promover su aprendizaje y práctica es clave para mantener viva la riqueza cultural de nuestro país”, añadió.
Durante su intervención en “Las lenguas toman la tribuna”, destacó que hablar zapoteco istmeño es también hablar de costumbres y tradiciones que se reflejan en la música, la danza, la gastronomía y la vestimenta tradicional, como el huipil. Recordó que Oaxaca es una de las regiones con mayor diversidad cultural y lingüística en México, y que el zapoteco istmeño ocupa un lugar especial en el Istmo de Tehuantepec.
Advirtió que hoy en día cada vez son menos las personas interesadas en aprender y hablar esta lengua, lo que pone en riesgo su permanencia. “Cuando una lengua desaparece, no solo se pierden palabras, se pierde historia, conocimiento, tradiciones y una forma única de ver el mundo”, señaló.
Díaz Miniaga explicó que el zapoteco pertenece a la familia lingüística oto-mangue y tiene raíces en las civilizaciones prehispánicas de Oaxaca. “Hablar zapoteco istmeño permite integrarnos mejor en nuestras comunidades, participar activamente en nuestras tradiciones y fortalecer los lazos familiares y culturales. Es una herramienta de identidad, pero también de unión”, afirmó.
La presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, destacó la trayectoria de Díaz Miniaga, quien mantiene vivo el legado de su abuela materna practicando y preservando su idioma con orgullo, incluso lejos de su hogar. Reconoció que su historia refleja cómo la herencia indígena y la ingeniería moderna pueden entrelazarse para honrar las raíces y construir un futuro de éxito.
Con este mensaje, la Cámara de Diputados escuchó un llamado a la acción: preservar las lenguas originarias como parte esencial de la identidad cultural de México y asumirlo como un compromiso compartido.


