Foto: Gobierno del Estado de Yucatán
La literatura mexicana se nutre de raíces profundas, y así lo demostró la escritora Norma Muñoz Ledo durante su participación en el 2º Encuentro Interestatal Zona Sur “Palabra, Voz y Mediación Lectora”, organizado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) en Mérida.
Especializada en literatura infantil y juvenil, Muñoz Ledo compartió aspectos de su libro “Bestiario de seres fantásticos mexicanos”, resultado de entrevistas con personas de comunidades originarias que le contaron historias transmitidas entre generaciones. “Estos seres tienen una potencia maravillosa, una energía que forma parte de los conocimientos de las comunidades, de las familias”, expresó ante mediadoras y mediadores de lectura de Veracruz, Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y municipios de Yucatán.
Entre los seres mencionados destacó a los aluxes y el huaychivo, figuras de la cosmovisión maya que siguen vivas en el imaginario colectivo. La autora también habló de su libro “Tú y yo”, inspirado en relatos de niñas y niños tras el sismo de 2017. “Quería que el planeta sonara como una madre, pero no como una mamá de chanclazos, sino más amorosa y con una voz firme y poderosa”, dijo al referirse a uno de los personajes centrales.
Durante el conversatorio, respondió preguntas enviadas por niñas y niños de Morelos, Chiapas y Tabasco, quienes leyeron sus obras y se interesaron por temas como los desastres naturales, la relación con los animales y el planeta.
El Encuentro también contó con la participación de Paloma Saiz Tejero, fundadora de la Brigada para Leer en Libertad; Paco Ignacio Taibo II, director general del FCE; y el sociólogo y escritor Armando Bartra, quienes reflexionaron sobre el papel de la lectura en la construcción de paz y comunidad.
Conferencias, talleres y mesas de trabajo reunieron a autoridades culturales y representantes de pueblos originarios de 13 entidades del país, que promueven la lectura en español y en lenguas indígenas. La voz de la Tierra y de los saberes tradicionales resonó en Mérida como parte de un esfuerzo por preservar y compartir el patrimonio cultural desde la literatura.


