La CNTE, oficialmente una organización de maestros (pero, en los hechos, un grupo insurgente urbano) acaba de recibir 800 millones de pesos del gobierno para mejorar sus clases. El problema es que nunca impartió curso escolar completo en 47 años.
Tras secuestrar tres semanas el Centro Histórico y las principales vías de la CDMX, para exigir dinero y pensiones, el gobierno le dio 800 millones para que sus, dizque maestros, combatan el rezago educativo en Oaxaca, Chiapas y Guerrero.
Nótese que ese gobierno que le dio 800 millones a esos “maestros”, también les paga, desde 2018, mil millones a maestros que nunca han impartido clases o están muertos, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación.
Así es: y eso que la ASF perdió su autonomía durante el sexenio de López Obrador, y ya realiza auditorías laxas para evitar incomodar al gobierno, después de que López Obrador despidió a altos mandos por detectarle sobrecostos a su cancelación del AICM.
Y, en estos 800 millones otorgados a la CNTE, van incluidos montos para que la CNTE construya dos edificios para servicios funerarios y crematorios. Sí: además de vándalos y golpeadores, los de la CNTE se dedican al negocio de las pompas fúnebres.
Sin embargo, mientras la CNTE es servida con la cuchara grande por el gobierno, los maestros genuinos envejecen en México, y en la próxima década, ya no habrá suficientes, de acuerdo con un reportaje de María Cabadas, en El Universal.
Hoy, los maestros en México tienen un promedio de 44 años de edad; mientras que la renovación que sale de las escuelas normales es de apenas un 2.8 por ciento. Es decir, a ese ritmo no habrá reemplazo de maestros en el país.
Esto empeora al saber que en las escuelas normales, como la de Ayotzinapa, no se dedican a estudiar para maestros: ahora se unieron a la CNTE para secuestrar tres semanas el Centro Histórico y las principales vías de la CDMX.
Los normalistas de Ayotzinapa tomaron, durante varios días, la caseta de cobro Tlalpan, e impidieron el cobro de peaje usando piedras, tubos y palos, y provocando costosos daños a la infraestructura: son los futuros “maestros”.
Tampoco se puede olvidar que, en la realidad, la CNTE recibió la rectoría de la educación al Estado, tras la reforma educativa de López Obrador en 2019, que le permite decidir el ingreso, promoción y permanencia de los maestros en el sistema educativo.
El papel, dice que “el Estado mantiene la rectoría del Sistema Educativo Nacional”, pero quien manda es la CNTE, al otorgar plazas en automático para egresados de las escuelas normales, justamente como la Ayotzinapa.
Y el gobierno acaba de darles… 800 millones de pesos.
– Rubén Cortés
Rubén Cortes | Canela Fina | El Arsenal
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