El Papa aterrizará en Madrid esta semana y se espera que cerca de un millón de personas lleguen a la ciudad para acudir a la misa que tendrá lugar el domingo en Cibeles.
A su vez, Bad Bunny canta diez días seguidos en el estadio Riyadh Air Metropolitano, con un aforo aproximado de más de sesenta mil personas por noche.
Esta semana también arrancan las noches del Botánico, “I Love Reggaeton 2026” en IFEMA, PHotoESPAÑA y el AWS Summit, que atrae a miles de visitantes de todo el mundo.
Y estamos en plena Feria del Libro.
La ciudad está colapsada y las principales vías que conectan el norte y sur de la ciudad, o bien están cortadas, o no funcionan como lo hacen normalmente. Moverse de un punto a otro de Madrid se convierte estos días en una tarea hercúlea que puede acabar con la paciencia de cualquiera.
A estas alturas del año todos andamos medio desquiciados, soñando con una playa y con el depósito en reserva, por eso me parece más importante, si cabe, que nos cuidemos y nos tratemos con respeto.
El otro día quedé con alguien y apareció treinta minutos tarde; es la típica persona con la que siempre que quedas, llega impuntual. Antes de salir –como ya le conozco– se lo advertí:
– Por favor, no llegues tarde.
Y llegó muy tarde.
Llegar tarde en una ciudad como ésta es una falta de educación tan grande como una piscina olímpica. Prefiero que llegues sin duchar, desnudo y completamente borracho a que me tengas veinte minutos esperando pensando en lo imbécil que soy.
Por supuesto que se puede fallar una vez. Dos incluso. Pero si lo haces por norma, eres un egoísta, bastante narcisista y careces de empatía.
¿En qué pensarán mientras se acerca la hora de la cita y todavía no han entrado a la ducha? ¿En tí? Lo dudo.
Mientras tanto, ellos, para dormir tranquilos, se escudarán en cosas como “Bueno, pero luego soy buena persona. Soy carismático. Soy especial. Y en el fondo, la gente me quiere así.”
No eres carismático, no eres especial y a tus espaldas todo el mundo piensa que eres un caradura.
Tu tiempo no vale más que el mío y estoy seguro de que, si siempre llegas tarde, me vas a fallar en muchas otras cosas.
- Jaime Rodríguez