Morir aplastado

La pasión futbolera rebasó a las autoridades capitalinas. Cuatro muertes es un costo muy alto para festejar el triunfo ante Ecuador en el Mundial

Tres de ellas murieron por asfixia en las inmediaciones del Ángel de la Independencia. Fueron aplastadas. Hay una mujer de 19 años, otra de 48 años y un hombre de 44 años.

El cuarto es un hombre de 30 años. Fue trasladado a un hospital tras sufrir una crisis etílica, un ataque epiléptico y sangrado. Eso le provocó un paro cardiorrespiratorio.

Por respeto a sus familiares no incluimos sus nombres.


No ignoramos que es difícil controlar a un millón de personas en la calle. Más cuando en el festejo hay alcohol, hierba u otras sustancias combinadas con la posibilidad de echar desmadre sin freno.

Súmele el calor, la falta de ventilación, los empujones, el pánico por rumores falsos y los fuegos artificiales.

Es cierto que más de 15 mil policías participaron en el operativo para controlar a la multitud y que hubo atención médica, pero no alcanzó para evitar la tragedia.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada y su equipo ya admitieron que se reforzarán los protocolos de Protección Civil y Seguridad para los próximos festejos. Después de ahogado el niño, se tomarán medidas para descentralizar los festejos y reducir riesgos en las inmediaciones del Ángel. Las investigaciones determinarán si hubo negligencia grave (falta de vallas, subestimación de aforo) o si fue un accidente inevitable derivado del descontrol de una multitud de ese tamaño.


Por lo pronto, la imagen que en el Reino Unido tienen de México como sede del mundial no es para presumir. Las autoridades británicas lanzaron una alerta a aficionados ingleses que viajen a la CDMX para apoyar a su selección.

Les aconsejan extremar precauciones en aglomeraciones, vigilar las pertenencias personales, mantenerse atentos ante el robo de celulares y los reportes de bebidas adulteradas (Reforma, 1/07/26).

La alerta recomienda no viajar a regiones de México que registran altos niveles de violencia y delincuencia.


No hay manera de que la presidenta Claudia Sheinbaum admita que no hay dinero del narco en las campañas electorales. No le gusta que los gringos le toquen ese vals.

Ayer le preguntaron sobre la alerta del Departamento del Tesoro que habla de cárteles de la droga que utilizan las ganancias ilícitas que obtienen del huachicol fiscal para realizar pagos en efectivo a campañas políticas y medios de comunicación. El Tesoro no dice que esas campañas son de Morena, pero la Presidenta respondió como si así hubiese sido.

Dijo: “¿Qué pruebas tienen? Es lo mismo. Decir que ocurre algo sin ninguna prueba. Así pasó con las tres instituciones financieras —CIBanco, Intercam, y Vector Casa de Bolsa— que, de manera unilateral, el Departamento del Tesoro tomó una medida.

“Cuando nosotros le pedimos que dieran las pruebas para que pudiéramos acompañarlos en este proceso, sólo enviaron dos páginas. Y ponen ese tema de las campañas que no entendemos a qué viene. Lo digo francamente”.

El que sí señaló a Morena fue Ricardo Anaya, coordinador de la bancada del PAN en el Senado.

Dijo: “El gobierno de Estados Unidos viene a confirmar lo que todos sabemos: que Morena, a través del huachicol fiscal, ha estado financiando sus campañas. Sabemos inclusive, por funcionarios de Morena, que el total del dinero que se han robado asciende aproximadamente a 600 mil millones de pesos y que mucho de ese dinero fue a parar a campañas de políticos de Morena”.

La senadora del PRI, Carolina Viggiano, coincide con Anaya. Nos dijo que hay evidencias de que Morena financia campañas con recursos que el narco obtiene del huachicol fiscal. “Hay muchas evidencias. Tan sólo el asesinato de Sergio Carmona (El Rey del Huachicol), una persona identificada absolutamente con Morena estuvo ayudando al financiamiento, muy cerca de Mario Delgado”, señaló.

Y dijo más: “Estados Unidos seguramente tiene investigaciones mucho más serias, con inteligencia, dándole seguimiento al dinero”.

En la trinchera de enfrente se mantienen en la línea de Palacio Nacional, faltaba más. El diputado morenista, Arturo Ávila, pide pruebas, no sólo señalamientos.

“Una vez que haya pruebas se pueden tomar las determinaciones correspondientes”, nos dijo.

A manera de conclusión aseguró: “Nosotros nunca vamos a acompañar ninguna actividad relacionada con el crimen y con vínculos con el narcotráfico”.

Otro morenista, Gabriel García, nos respondió así: “Mientras no existan pruebas, todo se convierte en un mar de especulaciones, al igual que las supuestas filtraciones de informantes al New York Times… Esta conjetura que se hace en medios de comunicación y columnas sin sustento forma parte de esta campaña perfectamente identificada de desprestigio y de interpretación con fines políticos“, remató.

Francisco Garfias | Arsenal | Excélsior
Morir aplastado
2 de julio de 2026.
https://www.excelsior.com.mx/opinion/francisco-garfias/morir-aplastado

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